El papa Francisco ha utilizado en Daca, Bangladesh, por primera vez desde que comenzó su gira por Asia la palabra "rohingya".

No lo había hecho durante su visita previa a Birmania, donde recibió amenazas por parte de monjes radicales budistas si se posicionaba del lado de la minoría musulmana o, simplemente, si los mencionaba.

Durante un encuentro con 16 refugiados rohingya Francisco ha escuchado el testimonio de una mujer de 27 años que fue violada por soldados birmanos.

De este modo, el Papa ha conocido de primera mano los testimonios por los delitos por los que la ONU ha acusado a Birmania de estar llevando a cabo una limpieza étnica contra la minoría.

La identidad de la joven rohingya no ha sido revelada por la agencia Reuters, pero sí su estremecedor testimonio.

Asegura que los abusos sexuales que sufrió fueron tan brutales que "todavía sangra"."Me duele el abdomen, la espalda y tengo dolores de cabeza. Las medicinas no me han ayudado mucho", manifestó la muchacha al periodista.

Según su relato, como otros cientos de miles la arremetida del ejército birmano la obligó a huir de su aldea junto a su familia pero al cuarto día fue capturada junto a otras mujeres y "torturada".

La fémina tan sólo quería contarle al Papa Francisco, de visita en Bangladesh -el país donde se han refugiado más de 624.000 tras la ofensiva militar que comenzó el 25 de agosto pasado- su atribulada experiencia.

"Quiero compartir mi dolor con él. Le contaré que vimos cadáveres que apestaban en nuestro camino hacia Bangladesh. Y quiero que nos reconozca como rohingya. Quiero que mis torturadores sean castigados", añadió.