La versión de la reforma fiscal republicana que el Senado estadounidense podría aprobar hoy o mañana incrementaría los impuestos de millones de adultos mayores, según un análisis de la AARP.

Esa organización, dedicada a atender necesidades e intereses de la tercera edad, estimó que una de cada cinco personas mayores de 65 años -alrededor de 6,3 millones de contribuyentes-, no verá ningún cambio o sufrirá un incremento de sus tributos en 2019.

Más específicamente, la entidad estimó en 1,2 millones el número de ancianos en riesgo de pagar más impuestos para esa fecha, y calculó que tal cifra se cuadriplicará en 2027, hasta llegar a 5,2 millones..

Ese considerable aumento está relacionado con el hecho de que, aunque la versión del Senado busca rebajar los impuestos de corporaciones e individuos, en el caso de estos últimos la reducción sería temporal, y solo se prolongaría hasta 2026.

La conclusión es que, tanto los adultos mayores de hoy en día como aquellos que cumplirán 65 años en 2027, pueden terminar pagando tasas más altas y crecientes poco después, escribieron los autores del informe.

Otro tema de preocupación son los recortes automáticos al programa Medicare y otros servicios sociales bajo el plan del Partido Republicano, consideró la AARP.

La organización señaló que, como resultado del crecimiento del déficit -se calcula que podría aumentar en 1,4 billones (millones de millones) en una década-, es posible una reducción del Medicare u otros mecanismos 'fundamentales para el bienestar de los estadounidenses de la tercera edad'.

Con la aprobación del proyecto de reforma fiscal hace dos días en el Comité de Presupuesto de la Cámara alta, quedó listo el camino para que la iniciativa pase a someterse al debate y la votación del pleno.

Medios locales prevén que en la noche de este jueves o mañana se dé la decisión sobre esta iniciativa tributaria, la cual tiene el rechazo de los demócratas.

Si bien podría haber alguna sorpresa que evite la aprobación del diseño legislativo en el Senado, todo parece indicar que el presidente Donald Trump cuenta con grandes posibilidades de cumplir por fin una de sus principales promesas de campaña.

El mandatario ha hecho de la reforma fiscal el centro de su agenda en los últimos meses, tras los fracasos que el partido rojo sufrió en el verano al intentar derogar la ley sanitaria conocida como Obamacare.

De hecho, el proyecto tributario del Senado asesta un duro golpe a la normativa de salud, al incluir la eliminación del mandato individual que obliga a las personas a contar con un seguro médico o pagar una multa.

Si los senadores avalan su versión de la reforma, miembros de ambas cámaras deberán reunirse y alcanzar un proyecto común para someterlo a consideración de los dos órganos y luego enviarlo al presidente para su ratificación.