A un año del tránsito a la inmortalidad del Comandante y líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, su legado crece como un semillero en América Latina, la cual defendió del imperialismo y la invasión a través de sus pensamientos, respaldo y sobre todo con la solidaridad en momentos difíciles.

Fidel hoy es recordado como el hombre que sin temor dio inicio a una lucha en la que el pueblo y sus derechos eran la prioridad, logrando con su ejemplo trasladar esa misma causa a otros pueblos como Nicaragua, el sitio que hoy le honra y le recuerda con mucho respeto y admiración.

Para los cubanos y nicaragüenses, el Comandante Fidel esa la luz que irradia a los pueblos y que les permite avanzar en la construcción de naciones justas, igualitarias en las que prevalece la paz, la restitución de derechos, pero sobre todo la hermandad y solidaridad.

El compañero Juan Carlos Hernández, embajador de Cuba en Nicaragua, refiere que hoy Fidel está cada vez más cerca de los pueblos que luchan por defender sus derechos. El principal legado de nuestro comandante es la obra revolucionaria que hoy disfrutamos los cubanos y más allá de Cuba, su legado está vigente en cada obra y acto de solidaridad y en la formación de los recursos humanos por la que apostó tanto”, destacó.

Entre los incontables actos de hermandad impulsados por Fidel, destacan la formación académica de miles de jóvenes de todo el mundo, específicamente en la rama de la medicina a quienes llamó el batallón de batas blancas, médicos y enfermeras que más allá del conocimiento científico y especializado, adquirieron una conciencia solidaria, humanista y de entrega total al pueblo.

La Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) es un ejemplo fehaciente de los tantos de miles de graduados no solo de nuestro continente sino de África, Asia y por supuesto de América Latina. Lo que hoy disfrutamos los casi 12 millones de cubanos en materia de salud, educación, cultura y seguridad social se lo debemos a la obra que siempre tuvimos de nuestro comandante en jefe, con quien nos comprometimos a seguir su obra y ser parte de ella”, destacó Hernández.

Nicaragua y Cuba, los grandes pueblos hermanos revolucionarios

La Revolución Cubana impulsada por Fidel fue la punta de lanza para la transformación de muchos pueblos y Nicaragua retomó ese ejemplo de valentía, logrando hasta la actualidad, ser una patria soberana, en la que el pueblo es el artífice de las transformaciones y la construcción de un mejor futuro.

Por más de 50 años, los lazos de amistad entre Cuba y Nicaragua se han fortalecidos, siendo la solidaridad el elemento clave en tan estrechas relaciones que han generado como fruto importantes aportes en la cultura, la salud, pero sobre todo en la educación.

“La principal fortaleza entre Cuba y Nicaragua es que nos sentimos como verdaderos hermanos, una amistad que ha quedado sellada por el Comandante Fidel quien brindó su respaldo a una Revolución hermana que siguió nuestros pasos”.