Sr. Presidente, reciba nuestro profundo agradecimiento por este tan especial Tributo el día de hoy para el destacado Sacerdote Revolucionario, Padre Miguel D’Escoto Brockmann, a quien llamamos con toda Justicia, el Canciller de la Dignidad, de la Dignidad de Nicaragua, y desde esa posición, Defensor de la Dignidad de los Pueblos de Nuestramérica, y de los Pueblos del Mundo y también ex presidente de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

El 8 de junio, con profunda consternación y dolor, el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, y la Presidencia de la República de Nicaragua, comunicó la partida a Otro Plano de Vida, de manera inesperada, del Padre Miguel, quien pasó a acompañarnos en el Cumplimiento de las Aspiraciones y los Sueños de nuestro Pueblo, desde ese Otro Plano, donde para [email protected] [email protected] [email protected], se encuentra con Cristo Jesús, Redentor del Mundo.

Miguel D´Escoto Brockmann, Sandinista, Militante, Intelectual, Comunicador, Teólogo, Figura irrepetible de nuestra Revolución, vivió por [email protected] Humildes, y caminó con [email protected] Pobres del Mundo, los Caminos intensos de recuperación de la Dignidad, los Derechos, y la Fé inamovible en la Justicia Social; esa Fé que nos moviliza a [email protected] [email protected] y a [email protected] [email protected] por igual, para Seguir Cambiando el Mundo.

Un Mundo Mejor, un Mundo de Amor, és posible, inaplazable, imprescindible...! Ese fue el Lema de Miguel, Padre, Misionero, Canciller excepcional, Compañero, Patriota, nicaragüense por Gracia de Dios, quien asumió plenamente hasta sus últimos minutos el Compromiso de Batallar sin cansancio, sin cobardías, sin dobleces, por ese Mundo y esa Nicaragua, que queremos y debemos hacer, entre [email protected], Mejor.

EL Padre Miguel fue un querido hermano ejemplar, guía espiritual, extraordinario representante de nuestro pueblo y de todos los pueblos de la tierra que claman justicia.

Él, como la lluvia, ha sido Sembrador de Vida. Sembrador de Vida, en Chile, con las Familias más humildes, con las Familias más pobres ahí, practicando el Evangelio.

Sembrador de Vida en Nicaragua también en momentos de dolor, de tragedia. Cuando el Terremoto en 1972, sacudió a Nicaragua, ahí estuvo Miguel, inmediatamente, sembrando Esperanza, y por lo tanto, Vida.

Sembrador de Vida, en tanto multiplicador del Ideal y del Principio Cristiano de la Justicia. Y lo hizo en Estados Unidos desde la Orden Maryknoll, y luego lo hizo viajando a Regiones empobrecidas de diferentes Continentes, particularmente en el Continente africano.

Y ahí se fue vinculando Miguel con el Pensamiento de Líderes de Países en Desarrollo, de Países que luchaban por la Independencia, que luchaban contra el Colonialismo; Líderes como Julius Nyerere, ese gran Líder africano de raíces cristianas.

Encontrándose con sus Ideas con Líderes de los diferentes Continentes, y también de los Países Desarrollados, en donde desde Sacerdotes, Religiosos, Laicos, Intelectuales, se encontraban con el Pensamiento de Miguel, y el Pensamiento de Miguel se encontraba con el Pensamiento de esa Comunidad de Hombres y Mujeres que han estado y siguen luchando por la Paz en nuestro Planeta.

Toda esa Riqueza Cultural que él venía acumulando la entregó de lleno a la Lucha para que Nicaragua se vinculara aún más con todos esos Pueblos, y que pudiese figurar en mejores condiciones la Lucha por la Paz, frente a la agresión que sufría nuestro Pueblo.

Cuando al retomar el Gobierno en el Año 2007, Nicaragua promovió la Candidatura de Miguel para Presidente de la Asamblea General inmediatamente vino el respaldo de todos los Países en Desarrollo, que lo conocían muy bien, que conocían de sus Ideas, de sus Principios, de su Práctica. América Latina y el Caribe y el Movimiento No Alineado inmediatamente le dieron todo su respaldo.

Y en Naciones Unidas, donde hoy más que nunca está claro que hace falta una profunda reforma y re-fundación para que en un nuevo contexto todos los Países tengamos iguales Deberes e iguales Derechos, seamos todos los que podamos realmente asegurar la Paz que tanto demandan los Pueblos del Mundo.

Él levantó esa Bandera con una gran Fuerza, con una gran Convicción, y el Testimonio de él está escrito; sus Ideas, sus Propuestas están escritas, y están acompañadas de su Práctica. Hasta el último momento Miguel estaba convencido de que esa es una Batalla que tenemos que seguir librando.

Un verdadero creyente y defensor del Derecho Internacional y de la Igualdad de los Estados, del multilateralismo, del G193 como llamaba el padre Miguel a esta Asamblea General, defensor inclaudicable de la soberanía de nuestros pueblos, particularmente que la defensa de los países pequeños ante los poderosos, es un asunto de Justicia y de Respeto al Derecho Internacional, y de Respeto a los Organismos de Naciones Unidas, y de Respeto a la Corte Internacional de Justicia.

Miguel creía firmemente en el papel fundamental de la Corte Internacional de Justicia en la consecución de la Paz y la solución pacífica de controversias. Y fue ese pensamiento que obtuvo la mayor Victoria en el Campo Internacional que Nicaragua alcanzó en esos momentos duros y difíciles de nuestra historia.

Miguel nos seguirá acompañando, porque sus Ideas, su Luz no se apaga con este Tránsito y nos seguirá acompañando en la Batalla diaria que seguiremos librando, por la Justicia, por la Libertad, por la Soberanía, por la Paz, de nuestros Pueblos.

Y por eso es que, [email protected] de forma segura hemos plasmado en nuestra Constitución esos Principios, Cristianos, Socialistas y Solidarios, que son los que nos han permitido venir construyendo la Paz y la Estabilidad en nuestro País.

Su aporte como Sacerdote Revolucionario, cumplió con el mandato Cristiano en la búsqueda de la solidaridad igualitaria y fue congruente con su actuar de luchar contra el egoísmo humano y las injusticias sociales incluso en sus últimos años defendiendo desde su cargo como Presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas ONU, los principios mundiales de soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Palestina siempre tuvo un lugar especial en el Padre Miguel, el dolor y sufrimiento del pueblo palestino lo sentía como propio. La Paz en el Oriente Medio siempre estaba en sus pensamientos y oraciones, ansiaba ver a judíos y árabes viviendo en paz y armonía.

Ese es el carácter, la actitud, de Miguel, y ese es el Legado que nos deja: Enfrentarnos a todos los Desafíos y a todos los Retos, con Fe. Y de la Fe es que viene la Fortaleza, la Firmeza, la Consecuencia, la Capacidad para mantenernos, caminando. A pesar de los retos, a pesar de las dificultades, caminando, con la Esperanza y la Confianza en las Victorias que vamos construyendo, paso a paso.

Su partida no es un adiós sino un hasta siempre, porque sabemos que nos acompaña en las Batallas de Hoy, y de Mañana. Siempre será nuestro guía en la construcción de una Nicaragua próspera con equidad, con justicia social donde exista alianza, diálogo y consenso en nuestra querida Nicaragua.