El papa Francisco expresó hoy aquí su solidaridad con la población china golpeada la víspera por un deslave en la provincia suroccidental de Sichuán, el cual dejó un saldo de más de un centenar de muertos.

En su intervención ante miles de feligreses en la Plaza San Pedro tras concluir el Ángelus dominical, el Sumo Pontífice expresó: 'rezo por los difuntos y los heridos y por todos los que han perdido su casa. Dios consuele a las familias y apoye a los socorristas. Les estoy muy cercano'.

El deslizamiento de tierra causado por las intensas lluvias sepultó unas 40 viviendas en la aldea de Xinmo, condado de Maoxian.