El presidente filipino Rodrigo Duterte dijo el sábado que el autor del ataque al casino en Manila no era un miliciano del Estado Islámico sino simplemente un “loco”.

Estas fueron las primeras declaraciones de Duterte sobre el ataque al complejo Resorts World en Manila que dejó 37 muertos entre clientes y empleados. El hombre robó fichas del casino por valor de 2 millones de dólares, luego entró por la fuerza a una habitación en un hotel vecino y se suicidó.

“Ese tipo está loco” porque robó fichas que no hubiera podido usar, dijo Duterte.

Añadió que los ataques de ISIS son “más crueles y brutales. Ellos matan gente sin motivo. Es por eso que el mundo se ha unido para combatir el azote del terrorismo, sobre todo cuando mata en nombre de Dios. En realidad, no tiene pies ni cabeza”.

El pistolero que atacó el casino en Filipinas aparece en imágenes grabadas por cámaras de seguridad disparando al aire, prendiendo incendios y disparando a fuerzas de seguridad mientras se movía por el edificio durante el asalto.

El grupo extremista Estado Islámico se atribuyó la autoría del incidente ocurrido a primera hora del viernes, pero las autoridades aseguran que se trató de un robo frustrado cometido por un hombre que actuó solo y no tenía vínculos con terrorismo. Las víctimas habrían muerto por inhalación de humos, según la policía.

Las autoridades mostraron las imágenes de las cámaras de seguridad en una conferencia de prensa el sábado y dijeron que todavía se desconoce la identidad del agresor. El taxista que dejó al pistolero en el casino dijo que este hablaba tagalo y estaba solo, explicó el jefe de la policía metropolitana de Manila, Oscar Albayalde.

"Si hubiese sido un terrorista suicida, habría provocado una matanza", declaró Albayalde a The Associated Press antes el sábado. "Sin embargo, no mató a nadie, ni siquiera a los que corrían delante de él. Incluso decía ‘¡Salgan, salgan’”.

El responsable de la policía nacional, Ronald dela Rosa, dijo también que el ataque no parece ser un acto terrorista, pero advirtió que las autoridades aún saben muy poco sobre el atacante.

"¿Y si establecemos su identidad y hay pistas que lo vinculan al terrorismo? Entonces nuestros hallazgos, nuestras conclusiones, podrían cambiar”, dijo en declaraciones a la radio DZMM.

De acuerdo con la versión de la policía, el hombre irrumpió en el complejo Resorts World de Manila a primera hora del viernes y utilizó gasolina para prender fuego a las meses de juego. Las llamas provocaron una humareda que mató a 37 personas, apuntó Albayalde. El agresor huyó a un hotel cercano donde se suicidó.

La policía describió al sospechoso como un hombre de habla inglesa y tez clara, de unos 40 años y que medía al menos 1,8 metros (seis pies). A pesar de que iba armado con un rifle de asalto, no disparó a nadie durante el ataque, agregó.

Luchie Arguelle, de 61 años, estaba jugando en las máquinas alrededor de las 00:10 del viernes cuando vio al hombre entrar en la sala.

"(Iba) vestido completamente de negro, fornido. Iba todo cubierto, no podías ni verle los ojos”, explicó Arguelle, que estaba a unos nueve metros (30 pies) del pistolero. Sostenía dos botes pequeños de líquido y roció una mesa de bacará, añadió.

"Dije 'Va a quemar esa mesa, va a quemarla'", antes de tomar a su marido por la mano y comenzar a correr.

Muchos en Manila temían que el ataque estuviese ligado al conflicto abierto contra insurgentes musulmanes alineados con el grupo EI en la ciudad de Marawi, en el sur del país. Ese enfrentamiento tiene a gran parte del país alerta y avivó el miedo a que la milicia radical pueda estar asentándose en Filipinas, que lleva décadas luchando contra una insurgencia islamista radicada principalmente en el sur.

Se teme que los extremistas puedan atacar en otras partes para desviar la atención de los miles de soldados que intentan romper el sitio de Marawi.

Pero la policía hizo hincapié en que el ataque del viernes no está ligado al terrorismo.

Albayalde dijo el sábado que la policía está obteniendo más imágenes de las cámaras de seguridad e interroga al taxista que dejó al sospechoso a la entrada del casino.

"Tenemos al taxista, que posiblemente podría identificarlo”, señaló el responsable .

El ataque tuvo lugar en un amplio complejo, parecido a un centro commercial, cerca del aeropuerto de Manila, que incluye hoteles, restaurantes, tiendas y una zona de juego de varias plantas. Durante el asalto, el hombre robó fichas de casino valoradas en más de dos millones de dólares, aunque luego las habría abandonado en un baño, explicó la policía.

En su huida, el agresor intercambió disparos con un guarda de un edificio, que pudo alcanzarlo en una pierna tras resultar herido, señalaron responsables policiales y del casino.

"La severa pérdida de sangre provocada por la herida de bala ralentizó significativamente al agresor y lo llevó a encerrarse en una habitación en la que se quitó la vida”, declaró Stephen Reilly, jefe de operaciones de Resort World.

El ataque hizo que cientos de personas salieran huyendo del complejo en la noche. Un surcoreano falleció por un posible infarto durante la evacuación, señaló el Ministerio de Exteriores en Seúl. Más de 70 personas sufrieron en su mayoría heridas leves al generarse una estampida para escapar.