19 de junio 1945 - 23 de mayo 2017

Carlos Rigby nació el 19 de junio de 1945 en Laguna de Perlas. Es una de las figuras más representativas de la poesía Nicaribeña, con una obra de estilo único, la cual incorpora elementos del spoken word poetry (poesía oral afrodescendiente) y de la poesía performática.

Se dio a conocer como poeta y trombonista en la década del 60, primeramente a través de intervenciones de índole anti-somocista en plazas y universidades, donde presentó una propuesta poética contestaría y comprometida con los movimientos sociales de la época; la cual funcionaba como un puente entre el mundo costeño y el resto del país; caracterizándose por la utilización de recursos musicales, danzas y un ingenioso juego de palabras entre el idioma español y el inglés-creole.

Se afianza en el panorama cultural del país a partir de 1965, cuando publica el poema Jugando a: Abrir la puerta en La Prensa Literaria, dirigida en ese entonces por el poeta Pablo Antonio Cuadra. A la publicación de este poema le siguen una serie de colaboraciones en diarios y suplementos culturales, de las cuales surge el poema Sinfonía para los Peces en Sim-Saima—Sí mayor (1968), donde Rigby marca los lineamientos de su poética, la cual se desvincula del modelo hispanista, y opta por celebrar la herencia africana en la Costa Caribe en una forma de comunión con la naturaleza y respeto por el saber ancestral, haciendo del Caribe y sus costumbres su objeto poético, a partir de un formato literario desembarazado de los protocolos poéticos vigentes en la época.

En marzo de 1972 publica Para los terremotólogos, también en La Prensa Literaria; un breve poema que con mucha ironía y con claras alusiones anti-somocistas narra los estragos de un amor que, tal cual un movimiento sísmico, acaba con los puntos centrales de la vieja Managua. El poema llamó la atención de la crítica, especialmente meses después del terremoto del 23 de diciembre.

Después de la publicación de este poema sigue una época de activismo político, participando en el Grupo Gradas. Su colaboración con el Frente Sandinista hace que caiga preso en León en 1976. En la cárcel pierde parte de los bocetos de sus poemas; otra parte es destruida por la Guardia Somocista.

Sus dos poemas más conocidos: Si yo fuera mayo y Palabras del campesino en la inauguración del Palo de mayo son un patrimonio intangible de la cosmovisión del Caribe, y pasarán a la historia como piezas fundacionales de la identidad nacional, pues abren el debate sobre la naturaleza multicultural de lo nicaragüense, explorando formatos poéticos inéditos en la tradición literaria de Nicaragua y centrándose en los procesos históricos del Caribe.

Al triunfo de la Revolución Sandinista, Rigby se distingue como un representante de la cultura del Caribe nicaragüense, participando activamente en el proceso revolucionario. Fue el creador del concepto de Mayo ya, que revitaliza el sentido de identidad caribeño y las fiestas del Maypole.

Viaja a Londres recitando consignas anti-coloniales durante las tensiones por Las Malvinas; también viaja a Nueva York entregando un mensaje de resistencia negra que cala en la cuna del Movimiento poético que acompañó las gestas de las Panteras Negras de Estados Unidos. De esta última experiencia surge el poema New York is killing itself let’s be careful survivors, el cual fue interpretado años después en el marco del homenaje “El Autor y su Obra” (2011) que el Festival Internacional de Poesía de Granada dedicó a la labor poética de Rigby.

En el panorama literario nicaragüense, Rigby se adscribió a los planteamientos del poeta y crítico Beltrán Morales; a quien reconoció como mentor literario, alistándose en 1985 en las filas del llamado “Comando Beltraniano de Saneamiento Literario”, junto a Erick Aguirre, Donaldo Altamirano y Juan Chow.

Profesó una profunda admiración por Carlos Martínez Rivas; escasos meses antes de la muerte de C.M.R., Rigby participó junto a él en un Homenaje a la Costa Caribe celebrado en Wall Street Bar. Asimismo trató con poetas internacionales de la talla de Allen Ginsberg y Derek Walcott.

Fue condecorado con la Orden De La Independencia Cultural Rubén Darío y declarado Tesoro Humano Vivo de la Cultura Nacional.

Carlos Rigby debe ser recordado como un Poeta Vital, que hizo de su vida una obra; que asumió un compromiso enorme con la cultura e historia Nicaribeña y expandió los horizontes atribuidos a las posibilidades del registro oral. Sus mejores versos están grabados en las memorias de quienes tuvieron la suerte de conversar con él, que lo escucharon, “sandinuente”, vociferar un “volcanto”, con fluidez prodigiosa y altísimo vuelo poético, una “wholeosophy” (filosofía del todo) habitada por profundas reflexiones y ritmos de lucha y resistencia.

Fue incluido en diversas antologías literarias de la poesía nicaragüense contemporánea, en las cuales destaca la trilogía Un siglo de poesía, de Julio Valle-Castillo (2005), la antología Los Hijos del Minotauro (2009), Nicaragua: el más alto Canto (2011), así como la versión bilingüe La Poesía Nica, compilada por Roberto Pascuali y Enzo Minarelli.

Murió en Managua el 23 de mayo del 2017, al momento en que se encontraba trabajando en la realización de Antojología, una antología audiovisual que explora facetas de su obra y vida.

Su brillantez, su ingenio para estirar y deconstruir el lenguaje a su voluntad, creando neologismos y conjunciones continuamente, su calidez humana, su intensa personalidad, en fin, hacen de él un artista excepcional que se supo hacer de un Lugar en el mundo Literario sin salirse de la Rueda de Mayo, desde donde se divisa la enormidad del mar y suena “un canto para todos los bailes y un baile para todos los cantos”.

Managua, 23 de Mayo 2017.