Rubén Darío cerró sus ojos, pero abrió su corazón. De ahí ha brotado la magia de las letras, el ritmo del canto y el color del tiempo. Eso fue, anoche parte en la inauguración de la Semana Cultural Nicaragüense en Guatemala, que con dinamismo y alegría los participantes hicieron vibrar su repertorio en el gran salón del Fondo de Cultura Económica, Luis Cardoza y Aragón.

En esta gran jornada cada participante ofreció lo mejor de su talento para celebrar a todo “dar” los 150 años del nacimiento de nuestro poeta universal, Rubén Darío. Cuántas cosas internas del creador del “Modernismo” se develaron: sus amoríos, su anti-imperialismo, su hostilidad con la Iglesia Católica, su amor por la PAX y el soplo de Dios.

Para algunos letrados la jornada cultural a Rubén fue como “una exposición de Made In Nicaragua más grande Centro América”. Cómo valió la pena, pues celebramos 150 años del nacimiento de una de las mayores figuras de la literatura y el pensamiento de inicio del siglo XX. Darío que vuelve al español una lengua universal. Que no fue ciervo de su lengua, porque el lenguaje es obra del hombre.

Imagínese usted, volver a los días y las noches del Darío que fue tras el beso y la carne, pero que es amado por el mundo. Las historias de amor y desamor que lo hicieron delirar, pero 150 años después hacen vibrar al público cuando cuentan esos pasajes, pero que además, piden que el bardo que ahora es Héroe Nacional de Nicaragua sea nombrado Príncipe de la Paz y Prócer de Centro América, porque fue mensajero tranquilo e integracionista centroamericano.

El escritor Alejandro Bravo hizo un recorrido por la idea de Centroamérica en la obra del joven Darío. El unionismo aprendido en la casa de su familia leonesa, la consolidación de estas ideas en sus días en El salvador donde se inicia su carrera periodística como Director de un diario que fomentaba el unionismo centroamericano, su obra poética más connotada en este campo su largo poema Unión Centroamericana y otros poemas dedicados a Máximo Jerez, a Morazán a Justo Rufino Barrios, su huida a Guatemala luego del derrocamiento del Presidente Menéndez y su trabajo como periodista siempre infatigable unionista en Guatemala.

Bravo señaló que los estados nacionales europeos habían tenido como partida de nacimiento un poema épico. España tiene el Cantar del Mío Cid, Francia La Chanson de Roldán, Alemania El anillo de los Nibelungos. Rubén Darío quería con su poema a la Unión Centroamericana que este fuera el punto de partida de la creación de la Idea colectiva de Centroamérica. Que pensáramos que pertenecíamos a algo superior al trozo de tierra que nos vio nacer y que ese pensamiento dariano debíamos reivindicar y estudiar en esta coyuntura en que debemos de ver hacia dentro de Centroamérica, para fortalecer el proceso de integración y ser más fuertes y unidos que nunca.

Se habló que cuánta razón tiene el Papa Francisco de que estamos en guerra, pero no de religiones. Es la humanidad lo que se enfrenta a la misma humanidad. Estamos en una gran báscula: en un platillo están los que matan en nombre de Dios. En el otro platillo estamos los que amamos la vida. Estamos los que creemos que “el respeto al Derecho Ajeno es la Paz”, como dijo el maestro Benito Juárez.

Se pidió que apostemos por la educación. Porque la educación es el arma del tercer mundo. En la educación residen las armas del progreso individual y también del colectivo. Sin educación no hay forma de combatir los problemas de ayer y menos aún de prepararnos para enfrentar lo del mañana. Se invitó a creer que todos los niños y niñas de Guatemala leerán todos libros buenos que están en escaparates y estantes del Fondo de Cultura Económica.

Las muchachas y muchachos que integran el Coro Mormón de Guatemala se lucieron – hicieron una noche de luz y alegría -, al interpretar los himnos nacionales de ambos países, y finalmente cantaron canciones de intérpretes nacionales: “Nicaragua Nicaragüita” y “Luna de Xelajú”… hay que decirlo tuvieron una aceptación unánime de los asistentes: diplomáticos, diputados del Parlacen, escritores, intelectuales y gente sencilla.

César Medina, representante del Fondo de Cultura Económica, “Luis Cardoza y Aragón”, tuvo frases muy sentidas. Puso a la orden de todos los presentes la institución para cualquier actividad cultural. “Una vez al mes dedicamos una actividad a cada país de Centroamérica, hoy nos tocó Nicaragua con el Rubén Darío que nos dejó la frase pura como deja el escultor las líneas puras”. Agradeció a la embajada pinolera y a los participantes que mostraron mucho entusiasmo con los 150 años del maestro creador de “palomas blancas y garzas morenas”.

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Rubén Darío

Rubén Darío

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