Este 28 de abril marca el 30 aniversario de la muerte de Ben Linder, un ingeniero mecánico originario de Portland, que en 1983 viajó a Nicaragua para trabajar en proyectos hidroeléctricos que hoy proveen energía a las comunidades rurales nicaragüenses.

El sitio web Register-Guard recuerda a Linder y su legado de inspiración en Nicaragua. También recordaron una frase del Comandante de la Revolución Daniel Ortega, respecto a Linder:

“Él no llegó en un vuelo cargado de armas, él arribó en un vuelo cargado de sueños” - Presidente de Nicaragua Daniel Ortega, Abril 1987

“Mientras trabajaba en una pequeña represa en la remota región norteña de San José de Bocay, realizando el milagro de transformar ‘agua en luz’, Ben y dos compañeros de trabajo nicaragüenses fueron asesinados por las fuerzas de la Contra, armadas y pagadas por el gobierno de los Estados Unidos”, recuerda el artículo, escrito por Bryan Moore.

Moore recuerda que “en 1984, tuve la oportunidad de conocer a Ben Linder en Nicaragua mientras estaba en la universidad nacional. Ben y yo estábamos entre los miles de jóvenes voluntarios de Estados Unidos y de otras partes del mundo que querían ser testigos y contribuir a la reconstrucción de Nicaragua tras el triunfo de la Revolución Sandinista sobre la dictadura represiva de Anastasio Somoza. Fue un tiempo de increíble esperanza, sueños y lucha; fue un tiempo de guerra, dolor y sufrimiento innecesarios”.

Ben Linder

- Comandante Daniel Ortega y Compañera Rosario Murillo en homenaje a Ben Linder en Matagalpa (1987)

 

“Cuando conocí a Ben, me emocionó su entusiasmo -de hecho estaba un poco celoso de ello- al describir el trabajo que estaba haciendo y lo verdaderamente feliz que estaba en Nicaragua. Yo estaba intrigado por la sencillez y la perfección de su trabajo y la diferencia que podría hacer en las vidas de los campesinos pobres que estaban atrapados en una zona de guerra”, continúa Moore.

“Tanto Ben como yo nos oponíamos profundamente a la política estadounidense, pero Ben tenía una capacidad única para superar la desesperación y dedicarse a mejorar las vidas de los pobres. Ben no estaba tratando de ser un héroe; sinceramente quería hacer una diferencia al hacer del mundo un lugar mejor”.

“Si uno pudiera visitar hoy Nicaragua y ver el trabajo que Ben inició, se verían hermosos resultados de personas trabajando y produciendo para sus familias y comunidades con un gran sentido de orgullo, dignidad y optimismo para el futuro. Ben estaría feliz”, recalca el autor.

Ben Linder

- Frente al ataud, con familiares de Ben Linder (1987)

“En este doloroso tiempo de renovada violencia e incertidumbre aterradora, podemos mirar a Ben Linder como una inspiración para no sólo levantarse en resistencia, sino también para trabajar para transformar la violencia horrenda en paz, prosperidad y justicia. Durante los años ochenta, con los desvergonzados actos de agresión contra el pueblo de Nicaragua y otros países centroamericanos, Ben dijo: ‘Ojalá pudiera llevar a los niños a un lugar seguro hasta que termine la guerra’. Sin embargo, siempre trabajó para traer felicidad Y la seguridad a los niños en medio de condiciones inimaginables impuestas por la intervención militar estadounidense”.

Moore indica que recientemente visitó Nicaragua, con un grupo de líderes estudiantiles de Oregon, la tumba de Linder: “Realmente me conmovieron sus lágrimas y alegría, sintiendo su compromiso como jóvenes -una nueva generación inspirada por el legado de Ben, para trabajar por hacer una diferencia positiva en el mundo. Ben estaría orgulloso”.

“Ben también fue un payaso muy talentoso, malabarista y monociclista que trajo alegría a muchos. Así como utilizó la risa para movilizar niños pequeños en campañas de vacunación; así como ofreció su intelecto como ingeniero para llevar el desarrollo a áreas remotas; así como acompañó a los más vulnerables durante los tiempos de sufrimiento; así como Ben le dio su conocimiento, energía, humor y amor a Nicaragua y al mundo - sigamos su ejemplo y celebremos la vida y la misión de Ben Linder”.

Ben Linder