La temporada lluviosa que azota hoy a Colombia dejó 360 muertos, un centenar de desaparecidos y más de 10 mil familias damnificadas, precisó el presidente Juan Manuel Santos al hacer un resumen sobre los estragos.

Una de las zonas más golpeadas fue el sureño municipio de Mocoa, capital de Putumayo, donde perdieron la vida alrededor de 300 personas debido a las avalanchas del 1 de abril, las cuales sorprendieron a los lugareños en plena madrugada al arrastrar casas, árboles y puentes.

No obstante las labores de búsqueda, los familiares reclaman a unos 100 pueblerinos, la mitad menores de edad, de quienes no tienen noticias.

Quince días después de los devastadores deslaves en Mocoa, Manizales -situada en el corazón del eje cafetero- perdió a al menos 17 de sus habitantes debido a desprendimientos de tierra que provocaron severos daños en esa urbe, conocida como la Ciudad de las puertas abiertas.

Al igual que en Mocoa, aún en emergencia económica, social y ecológica, en la capital de Caldas intentan borrar las huellas del fenómeno natural el cual desencadenó una tragedia humanitaria.

Antioquia, Cauca y Santander son otros de los departamentos con afectaciones por los copiosos aguaceros que comenzaron en marzo y podrían durar hasta junio, advirtió el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales.

Pese a su intensidad, las lluvias han transcurrido dentro de los parámetros normales, comentaron especialistas de esa institución quienes llamaron a extremar las precauciones a fin de contrarrestar los efectos del temporal.

La existencia de poblados en sitios no aptos por su cercanía a caudalosos ríos u otros motivos, es una de las causas de muchas de las catástrofes acontecidas en Colombia durante la temporada lluviosa, además de la ineficacia de sistemas de alerta temprana que podrían marcar la diferencia entre la vida y la muerte, denunció el diario El Tiempo.