El atentado en los Campos Elíseos que cobró la vida de un policía, tensó la campaña para las presidenciales de mañana en Francia y centró el debate en la lucha antiterrorista.

Lejos del homenaje que la capital francesa ofrecerá la próxima semana al policía caído, el ataque colocó a la seguridad y a la lucha antiterrorista en el centro de la campaña electoral.

No obstante que el atacante era francés, la líder nacionalista Marine Le Pen, en su línea antiinmigración, urgió a retomar “inmediatamente” el control de las fronteras dentro de la Unión Europea y a expulsar a todos los extranjeros fichados por presunta radicalización.

“Esta guerra contra nosotros es incesante y despiadada”, dijo condenando la “monstruosa ideología totalitaria” detrás del atentado.

El Gobierno socialista la acusó ayer de “instrumentalizar para dividir, alimentar sin vergüenza el miedo con fines exclusivamente políticos”.

El centrista Emmanuel Macron, de 39 años y acusado de falta de experiencia para manejar la amenaza terrorista, urgió a los franceses a no ceder al pánico y advirtió contra cualquier intento de capitalizar este ataque a las fuerzas policiales.

Por su parte, el conservador François Fillondijo que combatirá al terrorismo con “mano dura” y prometió que “todos los individuos peligrosos” serán “puestos bajo detención” o “vigilancia administrativa”.

Despierta dudas la respuesta del EI

La inhabitual prisa con la que el grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó el tiroteo de París, pareciendo incluso equivocarse en la identidad de su autor, sugiere que la organización intentaría ampliar el impacto de la tragedia en su favor.

Diversos analistas plantean también la posibilidad de que efectivamente haya un “Abu Yusef al Belgiki (el Belga)” que esté preparando otro ataque.