Semana Santa es una época tradicionalmente dedicada a la reflexión junto con el descanso y en varios países atrae un gran número de turismo gracias al realismo y devoción de algunas representaciones de esta conmemoración.

En Perú, el inicio de la Semana Santa se da con la procesión del Señor de la Agonía, aunque es el patrón de Pisco, su adoración y desfile se extiende por todo el país. La devoción al Cristo de Mayo, como también se le conoce, cumplió 100 años y es tan importante que reúne multitudes que le acompañan al tradicional recorrido de la imagen.

Italia es uno de los favoritos, ya que los devotos, además de asistir a las místicas actividades católicas, también pueden aprovechar muchas atracciones para conocer la ciudad.

En Jerusalén, millones de personas son testigo del fervor con el que se viven los días de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Los visitantes van directo a la Ciudad Santa y siguen al pie de la letra los escritos de este lugar, mismos que son citados en la Biblia.

Sin embargo, en Filipinas, la celebración de la Semana Mayor es considerada como polémica, ya que en este país las representaciones son en carne viva y recrean el "verdadero" dolor de Jesús. La localidad de San Pedro Cutud, Pampanga, es conocida mundialmente como "Cruxifiction Capital of The Philippines", pues ahí al menos 10 personas son crucificas de manera real.

"Turísticamente, la temporada de Semana Santa aumenta las visitas en países donde se respira la tradición y se realizan rituales junto a procesiones antiguas. Italia es uno de los favoritos, ya que los devotos, además de asistir a las místicas actividades católicas, también pueden aprovechar muchas atracciones para conocer", señaló Daniela Mattes, gerente comercial de HiperTravel.

Estados Unidos, por ser un país de "inmigrantes", en los eventos de esta semana, que en gran parte se otorgan de vacaciones, se pueden encontrar ritos de todas las religiones creyentes en Jesús, y así se logra diversidad a la hora de elegir a qué iglesia o culto acudir.

La comunidad latina fue la que llevó la tradición de esta conmemoración hacia Estados Unidos, junto a las procesiones, misas y ceremonias que se viven como si se estuviera en México, Colombia, Puerto Rico o Costa Rica.