Si hay historias que valen la pena, en Matagalpa hay muchas y sus principales protagonistas son mujeres trabajadoras, que han vencido la pobreza gracias a los sabores de la gastronomía tradicional de Cuaresma.

Estas mujeres además de ser originarias de la Perla del Septentrión, también comparten el gusto por la cocina, por ser trabajadoras y por ser protagonistas de los programas socios productivos, los que les ha permitido insertarse en la economía de su comunidad y del municipio.

Ellas desde sus diferentes comunidades han salido adelante, viven felices y más aún cuando inicia el periodo de Cuaresma, fecha en que no descansan elaborando los tradicionales tamales pizque, los buñuelos, los nancites encurtidos, el pinolillo, pan y el sabroso atol de piñuela, alimentos que son muy apetecidos por las familias de Matagalpa.

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La señora Selsa María Montenegro, es protagonista del Bono Productivo, su ejemplo es digno de imitar, sobre todo porque ha vencido la pobreza, elaborando una serie de productos como bolsos y alimentos propios de la Cuaresma, en su caso pinol blanco con chan, buñuelos, nancites encurtidos y pinolillo con cacao.

“Con el apoyo del gobierno inicié mi batalla contra la pobreza, me apoyaron con el Bono Productivo, he salido adelante y gracias a ese apoyo he cambiado mi pensamiento, ahora siempre busco más arriba, ya cuento con mejores beneficios para mi familia”, cuenta doña Selsa.

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La mayoría de productos que elabora principalmente para Semana Santa, lo vende a sus vecinos de Piedra de Agua, a las pulperías y ferias solidarias de Matagalpa, como las rosquillas y el pinolillo.

“Trabajo con mi hermana, las dos juntas con mucho esfuerzo y el apoyo del gobierno, hemos venido mejorando nuestras vidas y la de nuestras familias. Yo con los bienes que me dio el Bono Productivo, he comprado mi molino, mis cerdos y ahora tengo un horno donde producimos las rosquillas”, relató.

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Los tamales pizque de La Granja

A la comunidad La Granja llegamos en el preciso momento que la señora Petrona Martínez, estaba elaborando sus deliciosos tamales, que son muy demandados en las diferentes Ferias de la Economía Familiar de Matagalpa.

Ya son más de 20 años que doña Petrona se dedica a la elaboración de este alimento, que son muy deliciosos con queso, con crema y si a esto se le agrega frijoles recién cocidos, un verdadero manjar para nuestro paladar.

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“Yo empecé a elaborar tamales viendo a mi suegra Mercedes Godínez, ella me enseñó, le puse mente y aprendí, ahora mis hijas han aprendido de mi y cuando yo no quiero hacer, ellas me ayudan y van ganando. Con esto uno se ayuda, salimos adelante con las necesidades de nuestra vida y cuando llevo estos tamales a la feria se venden con pan caliente, se venden rápido”, dijo Petrona.

En estos días previos a la Semana Santa, doña Petrona se prepara y saca energías extras, pues si normalmente elabora 400 tamales en cada jornada de trabajo, para este periodo de Cuaresma su producción se duplica.

Petrona en su trabajo es apoyada por su nuera Ileana López y otras dos compañeras, que se encargan de producir la masa y empacar los tamales. Su calidad de vida ha mejorado mucho, gracias a que es protagonista del programa Usura Cero, que le ha permitido acceder a créditos en condiciones solidarias, lo que le ayudó a incrementar su productividad, misma que materializa en los tamales que son ofertados a dos córdobas en las diferentes ferias comunitarios o solidarias de Matagalpa.

El atol de piñuela de El Carrizo

En el Carrizo la vida de doña Lesbia Montenegro y su familia, también ha dado un giro de 180 grados, igual que Selsa y doña Petrona, es protagonista del Bono Productivo y Usura Cero, programas que ahora le permiten vivir con dignidad, elaborando tradicionales panes, rosquetes y dulces con mucha demanda en Matagalpa.

Para esta Semana Santa elabora el sabroso atol de piñuela (motajatol), un manjar que se elabora con el fruto de la planta de piñuela, leche, azúcar, todo se coce. Pero esta elaboración tiene su secreto, al momento de la cocción, nadie más que está en la cocina puede verlo, pues corre el riesgo que la leche se “corte”, malogrando el producto final.

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“Lo aprendí hacer desde los 12 años con mi abuelita, con mi mamá y por eso puedo decir que es una tradición familiar, que ha mejorado gracias a que participamos en la feria donde es comprado. Este producto en Semana Santa es bastante consumido”, dijo Montenegro.

Pero esta mujer campesina productora, también elabora diferentes panes, que distribuye por diferentes comunidades y el casco urbano de Matagalpa.

Tiene metas claras, una de ellas es adquirir un medio de transporte que le permita distribuir sus productos, mismos que son llevados por su esposo e hijos.

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