Estamos en comunión para celebrar a dos gigantes de la poesía, de las letras: Antonio Machado y Rubén Darío, expresó el presidente de la Fundación Española Antonio Machado, Manuel Núñez Encabo al momento de inaugurar el acto en conmemoración del 78 aniversario de la muerte de Antonio Machado y el 150 del nacimiento de Rubén Darío. El acto se llevó a cabo en la ciudad de Soria, perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla y León, España. Contó con la presencia del ministro de Educación, Cultura y Deportes de España, Íñigo Méndez de Vigo, el presidente de la Fundación Española Antonio Machado, el Presidente del Consejo Escolar del Estado, el Embajador de Nicaragua en España, Compañero Carlos Midence, entre otras autoridades y personalidades españolas.

En su intervención el Ministro de Educación, Cultura y Deportes de España, recitó varios versos de Rubén Darío y dijo que los grandes Poetas como Machado y Darío, son para la vida cotidiana, que Darío revolucionó la lengua y Machado fue un gran continuador de esta labor. Se declaró machadiano y rubeniano, señalando que en su vida, tanto política, como cotidiana siempre le antepone versos de Darío a un sinnúmero de vicisitudes. Al final, mediante una foto, tanto el Ministro, como el Embajador y el Presidente de la Fundación, enviaron un saludo a las buenas relaciones culturales, comerciales y diplomáticas entre ambos países, tal como lo sentían y promulgaban los poetas homenajeados.

Por su parte el Embajador de Nicaragua en España, compañero Carlos Midence, reflexionó en torno a la inquebrantable amistad y, la confluencia estética de ambos poetas. Dejó entrever cómo el devenir y la creación de los dos, estaban ligadas, tanto en lo que implica a su paso por la vida, como humanos, como en lo que respecta a la perdurable huella estética que forjaron con su verbo encantado y su comprometida poesía.

Luego de las ponencias el auditorio se trasladó al cementerio municipal donde se depositó una ofrenda floral en la tumba de Leonor Izquierdo, esposa del poeta Antonio Machado. Como gesto significativo se puede valorar el hecho que, en tributo a la amistad inalterable entre los poetas, sobre la tumba de Leonor, se colocaran fotografías de Rubén y Antonio. En ese mismo espacio se llevó a cabo un breve recital de poesía en varios idiomas: árabe, francés, español, donde destacó el joven Javier Munguía quien declamó el poema Oración por Antonio Machado de Rubén Darío.