La aurora del nuevo tiempo
refulge, desde tus ojos de estrella.
De tus lindas manos finas
brota la ternura
de este planeta azul.
El incendio de tus barbas insurrectas
desafía al sol
y calienta los pies
de los con frío
y le da luz de antorcha
al peregrino.
Tu estatura
de cristales de sal
resiste fiera
el embate de los vientos
y de la mar enarbolada.
Con voz de trueno
tu palabra
canta la dignidad
de los hombres
y de las mujeres
y de las palomas
que sobre tus hombros se posan.
Tus ideas, Fidel,
madrepadre nuestro,
tus hermosas ideas libertarias
están pariendo
la patria de todos.

La Habana, 29 de noviembre, 2006