Un conmemorativo homenaje, en reconocimiento a su labor como entrenador de boxeo, fue el que se le rindió la mañana de este viernes a Arnulfo Obando desde el Auditorio Miguel Larreynaga de la Alcaldía de Managua.

“Arnulfo fue un amigo, un hermano, un gran entrenador. Hoy estamos acá despidiéndolo y sin duda estará con Dios en el cielo. Es difícil este momento, pero sabemos que él ya está en un lugar mejor” expresó durante su intervención el ex campeón mundial José Quiebra Jícara Alfaro.

Durante el homenaje, en el que participaron familiares, amigos, deportistas y cronistas deportivos, la comuna capitalina lo nombró Hijo Dilecto de la ciudad, entregando el galardón a la familia de Obando, destacándolo como un hombre humilde, dedicado, trabajador y esforzado.

Para el pugilista Rosendo Álvarez, la partida física de Obando causa dolor en todos los nicaragüenses, pero siempre se le recordará como esa persona humilde de gran sonrisa que siempre luchó por ser alguien en la vida, logrando con disciplina, dedicación y esfuerzo convertirse en el mejor entrenador de boxeo que ha nacido en Nicaragua.

“Lamentamos hoy su descenso porque era un hombre joven que podía aportar más al desarrollo del deporte nacional y también como ser humano (porque) era una persona extraordinaria que demostraba amor, paz y tranquilidad”, refirió Rosendo.

Después del homenaje en la comuna capitalina, el cuerpo de Arnulfo fue trasladado hacia Ciudad Sandino, donde será velado la noche de este viernes para posteriormente darle cristiana sepultura en el cementerio de esa localidad.