Rosa Lappi-Seppälä, futbolista profesional originaria de Finlandia, se fogueó a inicios de los noventa en canchas nicaragüenses jugando con equipos masculinos. Redactores deportivos de la época escribieron que la muchacha finlandesa era mejor futbolista que los varones. La llamaban “La chica goleadora”.

El ejemplo de Rosa es uno de los miles que demuestran que las personas son igual de capaces independientemente de su género. Pero lo más significativo es que, casi 25 años después, la reconocida deportista mantiene inalterable su cariño por nuestro país y, además, continúa metiendo goles en porterías nicaragüenses.

Entrenadora profesional con certificaciones internacionales, los antecedentes de Rosa impresionan. Su currículum destaca su participación en 9 campeonatos nacionales de la liga finlandesa, 21 encuentros internacionales integrando la selección de ese país y, también como profesional, sus brillantes actuaciones con clubs de Bélgica, Italia y los Estados Unidos. Además, hay un detalle que la sobresaliente jugadora menciona con especial orgullo: fue miembro del equipo de fútbol masculino del Colegio Americano Nicaragüense, campeón de la Copa Centro América (1992), torneo en el que Rosa fue designada como “El Jugador Más Valioso”.

Su última visita a nuestro país fue en diciembre del año pasado, ocasión en la que recibió una invitación para brindar un seminario de capacitación a entrenadores nicaragüenses de fútbol. También participó en un partido en memoria del entrenador Edinson Oquendo (q.e.p.d.), en el que Rosa jugó como delantera centro de uno de los conjuntos. Como de costumbre, la magia y garra de la futbolista finlandesa dribló en el campo, uno tras otro, a sus oponentes, para luego marcar goles con gran precisión.

La chica goleadora visitó recientemente la embajada de Nicaragua en Helsinki en compañía de su esposo Mitri, también futbolista, para expresar su deseo de colaborar en proyectos de educación deportiva y, por supuesto, para recordar su recorrido por el fútbol juvenil nicaragüense, despegue de su fulgurante trayectoria internacional.

Luciendo una vistosa cotona elaborada en Masaya, Rosa comentó a Ricardo Alvarado, embajador nicaragüense en Finlandia, que extraña el gallopinto, pero sobre todas las cosas la amistad de los nicaragüenses. “Con mucho gusto regresaría a Nicaragua y estoy dispuesta a seguir colaborando con la capacitación de entrenadores de fútbol”, afirmó la también directora de Rhodon Events, empresa que se dedica al entrenamiento del fútbol.

“La seguridad del país, la amabilidad y honestidad de los nicas son cualidades que te motivan a regresar una y otra vez. En Nicaragua me siento como en casa. Es un país especial, único, original”, aseguró la talentosa futbolista hablando un buen español impregnado de un suave acento pinolero.

Rosa Lappi-Seppälä es una de las miles de amigas y amigos que Nicaragua tiene por todo el mundo. Una de las miles de admiradoras y admiradores de la patria de Darío y de Sandino, tierra de paz, prosperidad y libertad.