Claudio Ochoa, un joven originario del barrio San Luis de Managua, que desde corta edad se sumó a la lucha insurreccional contra la dictadura somocista, abonó con la entrega de su vida a la libertad y paz que hoy vive el pueblo nicaragüense.

A 36 años de su tránsito a la inmortalidad, sus vecinos, familiares, amigos y la militancia sandinista del barrio que lo vio crecer, lo recuerda como un joven entregado, de convicción firme y pensamiento revolucionario, que sin temor a la muerte se enfrentó a los esbirros que por muchos años sometieron al pueblo.

“Yo le decía a mi muchacho que nos fuéramos del barrio porque lo iban a matar, pero su espíritu de rebeldía lo motivó a luchar. Me decía que ‘nadie le hacía letra’ y así fue como se quedó hasta el día que lo asesinaron. Hoy gracias a lo que él hizo, los jóvenes pueden vivir mejor, sin estarse corriendo de la guardia somocista, ahora pueden estudiar y ser libres”, señaló Claudio Ochoa Espinoza, padre del caído.

Frente a la que fue su casa de habitación, la militancia sandinista develó una placa conmemorativa en la que se plasma parte de su historia, la que hoy es transmitida a las nuevas generaciones para que al igual que Claudio, también amen a la Nicaragua bendita y libre que defendió.

“Fue un joven que se inició en la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES) luego se integró en las guerrillas y luchó hasta morir. Claudio es un ejemplo de entrega y amor por Nicaragua, por eso cada uno de nosotros lo vemos como un ejemplo y aunque ya no luchamos con las armas, tenemos el compromiso de luchar contra la pobreza”, dijo Yamileth Centeno.

“Nuestro compañero Claudio fue el vivo ejemplo de la rebeldía de un joven que deseaba vivir mejor, ser libre y poder estudiar, considero que esas razones lo motivaron a seguir adelante y enfrentar a quienes tanto daño nos hicieron, es por eso que honramos su memoria porque él nunca puso condiciones, simplemente luchó” concluyó Jasmina Cortes.