La comunidad artística de nuestro país se encuentra de luto tras la pérdida del compositor, arreglista y músico Manuel Salvador Dávila, creador de la tradicional Misa Popular Nicaragüense, la cual es escuchada por los fieles católicos en cantos como “Somos pueblo que camina”, “Señor, ten piedad”, “Gloria” y “En tu palabra”, entre otros, todos inspirados en las Santas Escrituras.

A sus noventa años, Dávila quien perdiera la vida debido a algunos padecimientos crónicos, es considerado como un baluarte para la música nicaragüense, tomando en cuenta que sus creaciones aún son escuchadas durante las homilías en la Iglesia Católica. El compositor fue un hombre entregado a la palabra de Dios, siendo el Ser Supremo una de sus fuentes de inspiración, así como lo fue su madre y la hermosura natural de nuestro país.

“Me siento influenciado por la música de Manuelito, desde muy joven conocí de su talento y de su obra musical la cual consideramos como una obra divina, siempre fue un hombre comprometido con la obra de Jesús y aunque hoy lamentamos su pérdida física nos sentimos regocijados porque sabemos que se encuentra en la presencia del Señor”, expresó el músico Denis Bolaños.

Para los familiares del artista, la vida musical de Dávila es un ejemplo para las futuras generaciones y para sus propios hijos y nietos, con quienes compartió su talento y a quienes los guío por los caminos del evangelio.

“Sabemos que el recuerdo de mi padre quedará no solo en nuestra familia sino en todo el pueblo que escuchó su música, mi padre se inspiraba mucho en lo que él hacía, en cada una de sus músicas mostraba su amor y eso nos llena de orgullo” destacó Yamileth Dávila.

A pesar de que desde hace más de diez años Manuel Dávila se había retirado de la Iglesia Católica y había ingresado a la comunidad evangélica, nunca dejó de componer piezas musicales en las que hacía mención del mensaje de salvación del evangelio, por ello los miembros de su congregación lo recordarán como un hombre fiel a los principios cristianos.

“Manuelito va ser muy recordado porque fue un hombre que aportó mucho a la música de nuestro país, le ha cantado a Dios y sus últimas alabanzas fueron para el Creador. Todos lo queríamos mucho porque con su música nos levantaba el ánimo y el espíritu” afirmó Marta Paniagua.

Los funerales se llevaron a cabo en el barrio Edmundo Matamoros, donde sus familiares, amigos y miembros de su Iglesia rinden un homenaje al gran compositor.

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