Una imagen vale más que mil palabras, dejar capturado aquellos memorables, recuerdos motivados por la pasión a la fotografía, pero sobre todo amor al pueblo, fue lo que demostraron los reporteros gráficos de la Revolución, que decidieron cargar con su cámara fotográfica, para dejar plasmada a través de imágenes la lucha de hace 35 años, para que Nicaragua fuera liberada de la dictadura somocista.

Uno de los corresponsales de guerra fue Pablo Emilio Barreto, interesado por mezclar el escrito con sus imágenes, pero también interesado por una causa justa, como era acabar con el régimen que se vivía en Nicaragua, participando de las luchas populares callejeras en contra de la tiranía del somocismo.

“Antes de la insurrección de 1978, anduve en las manifestaciones de maestros, campesinos, estudiantes, trabajadores de la construcción, donde quiera había rebeldía y en ese ‘donde quiera´ andaba yo y eso era lo que no le gustaba a la dictadura somocista, que participara en las manifestaciones callejeras”, expresó.

Vocación histórica

“Recuerdo una lluvia de bombas de rocket de 500 y 1000 libras, lanzadas, no al azar, sino lanzadas a la gente que estábamos en Piedra Quemada. Entonces, me metí en una zanja y cerca de una roca coloqué la cabeza, como una forma de proteger mi vida, tirado en el suelo logré tomar fotos en el momento que las charneles de las bombas mataban a las personas”.

Expresó que ese fue uno de los momentos más memorables. “Es el momento que estoy lleno de miedo, buscando cómo las bombas no me caigan encima y me maten, sin embargo estoy haciendo fotos, eso demuestra la clase de vocación profesional y la clase de vocación histórica para documentar el momento de una masacre; en lo que tomaba la foto miraba cómo los compañeros estaban muriendo”.

Morir en medio de esa encrucijada era probable, pero la vocación y el interés de revelar la injusticia que se vivía en Nicaragua bajo el régimen de la dictadura, motivaron a este periodista gráfico a continuar con su trabajo.

Su lápiz y libreta, también fueron sus acompañantes claves para describir la historia. Partícipe del “Periodismo de Catacumbas” en 1978, que se realizaba dentro de Iglesias Católicas y vecindarios, “andábamos divulgando las noticias a través de un alto parlante en vecindarios como Bello Horizonte, el Barrio Costa Rica, Santa Rosa, porque muchos medios habían sido censurados, esos periodistas así, precisamente se jugaron la vida”, puntualizó.

Después que en 1979 se diera la insurrección final, Barreto participa en el repliegue táctico de Managua a Masaya, previo al triunfo de la Revolución Popular Sandinista. Posteriormente, ya en la primera etapa de la Revolución, se convierte en uno de los fundadores del Diario Barricada.

Gracias a ese fruto histórico hoy somos libres

“La labor que hicimos todos juntos para derrumbar a la dictadura, es un fruto histórico extraordinario y gracias a eso somos libres, los jóvenes de hoy andan tranquilos, gozan de esas libertades que conquistaron el FSLN como vanguardia revolucionaria, para derrumbar ese sistema de ladrones y asesinos que había en el país”.

“¡Valió la pena! Lo que yo hice fue dar un granito de arena, en medio de las toneladas de los esfuerzos de los jefes guerrilleros, combatientes populares, de los colaboradores, de la población en general para derrumbar a la tiranía”, agregó.

La Revolución abre nuevos espacios y oportunidades

Luego de esta victoria contundente que logró la liberación de un pueblo, fotógrafos como Oscar Cantarero, inician su labor como reporteros gráficos, gracias a las oportunidades que les dio la revolución.

“La revolución abrió espacio a los sueños y a la realización. El somocismo era oscurantismo, no podían ver una reunión de 3 ó 4 jóvenes porque nos llevaban presos. En ese espacio yo no podía soltar mi creatividad. Si ahora hay un trabajo que queda es gracias a que yo sentía una gran emoción de saber que estaba registrando imágenes para la historia”, afirma Cantarero.

Para este fotógrafo, la revolución le dio la oportunidad de hacer su sueño hecho realidad, vino de Jinotega en 1979 para trabajar directamente con el Ministerio de Cultura, para luego experimentar otras oportunidades laborales en el mundo de la fotografía.

Cantarero, quien se destaca como fotógrafo retratista, se desempeñó como fotógrafo para el suplemento cultural de Barricada, “Ventana” dirigido por la Compañera Rosario Murillo.

“Recuerdo en una marcha anti-imperialista que iban muchos artistas, yo miré un payasito y comencé a seguirlo para tomarle fotos, luego le mande las fotos a la compañera Rosario, a los 20 días me llamo y me dijo si no tenía más fotos, porque la contra había matado a Benjamín Linder”.

Linder era un extranjero inspirado por la Revolución, decidido a apoyar para el bienestar de las familias en el sector energético. Un amante del arte circense y malabares, asesinado por la Contrarrevolución.

Así mismo participó en la sección “Gente de la Semana”, en Barricada, en la que cada semana se sacaba un personaje notable de toda la vida nacional. Su labor le permitió conocer a destacados personajes de nuestra historia.

“Estaba en Jinotega, cuando me llamó la atención el rostro de 4 mujeres, les tomé fotos y cuando estaba revelando, me dijeron que se trataba de las mujeres de El Cuá, sin saber quiénes eran en ese momento, ahora digo que esa foto es la mejor representación de las mujeres”, afirma.

Esa es una de las tantas experiencias imborrables para este reportero gráfico, quien luego forma parte de Barrica, en la que desempeño su trabajo, en medio de riesgos.

“Recuerdo que me delegaron como responsable de una brigada cultural a las zonas de guerra, con el riesgo que conlleva el periodismo, fuimos a Pantasma a una presentación en una colonia que al día siguiente la Contra había quemado”.

Oscar Cantarero, expresa que se siente feliz por haber desempeñado esa hermosa labor, “me siento satisfecho porque tengo el registro hermoso de todos esos personajes que pasaron por Nicaragua, el Comandante Ortega con madre Teresa de Calcuta, gente notable reconocida en la historia”.

Afirmo “salimos de ese estado de injusticia de opresión, de represión a la cultura a los jóvenes que se vivía en el somocismo, para lograr consolidar estas condiciones que hay actualmente de justicia, atención para los indígenas y campesino, era mi sueño como sandinista que las cosas mejoraran como han mejorado en el país y continúan avanzando”.

“Si volviera a nacer volvería a trabajar como reportero gráfico y por la revolución sacrificaría cualquier cosa”, finalizo Cantarero.

Recordar es volver a vivir

Para Carlos Durán Palaviccini “recordar es volver a vivir, el arte de hacer fotografía nos sirve como una herramienta, un documento que está permanente en un escrito o una fotografía, en los tiempos de la insurrección era tener un recuerdo para un futuro, yo sabía que íbamos a triunfar”.

Durán, combatiente insurreccional, participante en las unidades móviles de frente occidental, inicia a laborar como
fotógrafo en Barricada, después del triunfo de la Revolución.

Su pasión por la fotografía inicia a la edad de 10 años cuando le regalaron su primera cámara fotográfica, afirma que “La fotografía nos ayuda a trasladarnos a un pasado, recordar aquellos momentos que fueron reales, pero también nos atraen al presente, esos sentimientos que nos hacen vivir aquellas experiencias”.

Para este combatiente histórico, ser testigo del asesinato de Julio Buitrago, fue creando conciencia, ya que aspiraba ser militante sandinista, expresó. “El militante del Frente Sandinista, va creciendo poco a poco, formándose, no crece de un día para otro”, agregó.

A 35 años del triunfo de la revolución, recordamos a nuestros héroes y mártires, pero también recordamos a aquellos hombres y mujeres que decidieron sumarse a la lucha a través de su labor, a como lo hicieron los reporteros o periodistas gráficos, que decidieron ir de frente con el Frente al lado del pueblo, usaron su cámara como su mejor herramienta para dejar plasmada aquella historia, en la que los Nicaragüenses se libraron de la dictadura, para hoy poder vivir los Nuevos Tiempos, gracias al trabajo del Buen Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional.