La Compañera Vicepresidenta Rosario Murillo, recordó las emociones vividas al celebrar este pasado fin de semana el natalicio 129 del General de Hombres y Mujeres Libres, Augusto C. Sandino.

"Este fin de semana que acaba de concluir ha sido de emociones mixtas, la alegría de celebrar el natalicio de nuestro General, la alegría por su nacimiento y sus renacimientos como padre de esta Revolución Popular Sandinista y como padre de esta Nicaragua digna, soberana, Nicaragua que vibra, que vive con amor y esperanza", dijo.

Agregó que "y que recorre los caminos, las sendas de justicia, de luz, de vida, de verdad, de verdades verdaderas, de paz. Así estamos, ese día fue de alegría, los muchachos y muchachas en la Plaza de la Revolución, compartiendo el arte, la cultura, la identidad, la música, el talento, pero además la creatividad que nos nace, de tantas llamaradas insignes, llamas ardientes, llamas de amor".

"Porque Sandino nos dejó, nos legó una Nicaragua de amor, de concordia, y la obligación de construir la gran fraternidad, la gran familia nicaragüense, alrededor de la paz, de la justicia, de la dignidad nacional, porque somos un pueblo digno", expresó.

"No conocemos entreguismo, no somos vendepatrias, al contrario, amamos a esta patria grande y luminosa, no conocemos servilismo o servidumbres a los imperialistas de la tierra, la patria, la revolución, la patria, la justicia social, la patria, la liberación de la pobreza, la patria para nosotros que es el deber de cantar, el deber de construir, el deber de avanzar, el deber de ir generando las mejores condiciones posibles, para la vida cotidiana", reflexionó.

Detalló que "mejor y mejor cada día de todas las familias nicaragüenses, orgullosos nos sentimos de ser hijos e hijas de Sandino, orgullosos y orgullosas nos sentimos de seguir construyendo el porvenir, fue una tarde de sábado maravillosa, tanto color, tanto vigor, tanta energía, tanta vitalidad y tanta dignidad".

"Orgullosos de ser nicaragüenses, revolucionarios y evolucionarios por gracias de Dios, orgullosos, cada vez más orgullosos de servir a Cristo Jesús y de amarnos los unos a los otros, cumpliendo sus sagrados mandamientos", culminó.