Que Dios y la Virgen Santísima bendigan y protejan siempre a los miembros de nuestro Ejército y a sus familias, para que experimenten siempre la alegría del deber cumplido, expresó su Eminencia Reverendísima, Cardenal Miguel Obando y Bravo en ocasión a la XVIII Graduación del Centro de Estudios Superiores de Estudios Militares celebrado en la Plaza de la Revolución este martes.

El Presidente de la Comisión de Reconciliación, Paz y Justicia, previo dar la oración al Altísimo, extendió sus felicitaciones a las damas y caballeros cadetes que se graduaron en esta promoción, a quienes les recordó las célebres palabras del líder y expresidente sudafricano, Nelson Mandela:

“La educación es el gran motor del desarrollo personal; a través de la educación, la hija de un campesino puede llegar a ser doctora, el hijo de un minero puede llegar a ser dueño de una mina, y el hijo de un granjero puede llegar a ser presidente de un gran país; lo que nos separa el uno al otro no es lo que se nos da, sino lo que hacemos con lo que ya tenemos”.

El Cardenal Miguel destacó que estos jóvenes graduandos han alcanzado la meta que se han propuesto de ser profesionales, y para lograrlo han necesitado activar capacidades, invertir esfuerzos, acariciar ilusiones y, sobre todo, ser constantes y responsables.

“La graduación es un acto muy especial y de significado trascendental, una ceremonia en la que se celebran los valores más elevados que inspiran a una institución de formación. La graduación viene del latín gradus o escalon, hoy ustedes están subiendo un escalón, pero no puede ser solo un ascenso profesional, tiene que ser también un ascenso a ser mejores personas, mejores ciudadanos”, les expresó Su Eminencia a los cadetes durante el acto oficial de graduación.

El Cardenal de la Paz exhortó a las damas y caballeros graduandos del Ejército de Nicaragua a valerse siempre no por lo que poseen, sino por lo que están dispuestos a compartir con su pueblo. Asimismo, les instó a fomentar una sociedad donde el conocimiento nuevo generado tenga como objetivo el equilibrio entre el hombre y la naturaleza, “equilibrio necesario para evitar nuestra propia extinción”.