Para curar algunos trastornos causados por los gérmenes, a veces no hace falta acudir a la farmacia, sino tener a mano en nuestra propia despensa algunos alimentos, vegetales o suplementos naturales, que estimulan nuestras defensas orgánicas.

Existen “cinco grandes” de la antibioterapia natural, según describe a Efe, Roberto San Antonio, que preside APTN-COFENAT (Asociación Española de Terapias Naturales y No Convencionales):

1.- EQUINÁCEA: Rica en compuestos vegetales que elevan las defensas naturales del cuerpo, esta planta es apropiada para parar una enfermedad leve o moderada de las vías respiratorias.

Sus polisacáridos estimulan la actividad de los macrófagos, células de la sangre que contribuyen a destruir las bacterias, los virus, otros invasores y restos metabólicos.

También activa la producción del interferón, una proteína que protege a las células contra los virus.

2.- AJO: Es un antibiótico natural, antimicrobiano, fungicida, detoxificador y antioxidante. Utilizado en superficie, el ajo es excelente para desinfectar y evitar la infección de heridas abiertas.

Es un antihelmíntico natural, utilizado para expulsar los gusanos intestinales y parásitos desde la antigüedad. Es especialmente útil contra lombrices intestinales, giardia, tripanosoma, plasmodium y leishmania.

3.-CEBOLLA: Además de la vitamina C y la quercetina, las cebollas contienen isotiocianatos, componentes antiinflamatorios que inhiben enzimas que causan condiciones inflamatorias, tales como el dolor y hinchazón que provoca la artritis, es bueno para el asma, y también para la congestión respiratoria asociada al resfriado.

Es muy útil para tratar las infecciones del tracto respiratorio, gripe, bronquitis, faringitis, etc. Si se utiliza externamente, es un gran desinfectante.

4.-PROPÓLEO: Este producto, que elaboran las abejas con resina vegetal, posee atributos antisépticos, antibacterianos, antiinflamatorios y anestésicos, y es eficaz contra el 'staphylococcus aureus', causante de infecciones respiratorias.

Su composición de aceites y minerales le hacen eficaz contra una amplia gama de bacterias, virus y hongos. El propóleo tiene una larga historia de uso medicinal, que data del año 350 antes de Cristo.

5.- ROMERO: Considerado el 'ginseng' ibérico, esta planta contiene más de cuarenta sustancias antibacterianas y más de veinte antivirales.

La infusión de romero puede ayudar a combatir bacterias que afectan el sistema respiratorio o intestinal.

Contiene vitamina C, vitamina E, carotenos, hierro y ácido fólico. Su aceite esencial, usado por vía tópica, tiene una acción estimulante de la circulación y, además, es efectivo como antifúngico.

Para Roberto San Antonio, “el estado del organismo donde se inicia una infección varía en cada individuo en función de diferentes factorescomo la dieta, el sistema inmunológico o el estrés. Por tanto, la respuesta de los AN puede también variar.

Este experto aconseja que, en casos serios, “hay que huir del consejo de la vecina, o de la consulta en Internet, que es una de las principales fuentes de información de los pacientes, y acudir siempre a un profesional cualificado.

Además de los antibióticos naturales que podemos ingerir, nuestro organismo dispone de sus propios agentes antimicrobianos, que tienen la misión de destruir las bacterias a las que estamos expuestos de forma permanente.

Los científicos ya sabían que el ‘dermcidin’ se activa en el sudor salado, ligeramente ácido, y ahora han descubierto su estructura atómica, lo que les ha permitido por primera vez determinar qué es lo que convierte a este compuesto en una potente arma contra algunas de las bacterias más resistentes a los antibióticos.

“Descubrimos que este péptido antimicrobiano se produce en la piel en grandes cantidades y que forma pequeños conductos que hacen agujeros en la membrana celular de la bacteria”, ha explicado a la BBC, uno de los autores de la investigación. Los expertos también han hallado que el “dermcidin” puede adaptarse permitiendo que entren en su interior partículas que acaban con las bacterias.

Se sabe que existen alrededor de mil 700 tipos de estos antibióticos naturales, conocidos como péptidos antimicrobianos (AMP), los cuales podrían ser más eficaces a largo plazo que los antibióticos tradicionales, ya que los gérmenes no son capaces de desarrollar rápidamente la resistencia contra ellos, según los investigadores de las cuatro universidades europeas.