La vicepresidenta de Nicaragua, compañera Rosario Murillo, recordó las víctimas del trágico terremoto de 1972, como un homenaje a su legado, tras 49 años de ese hecho.
“Nosotros hoy 23 de diciembre como todos los años, pensamos mucho, dedicamos tiempo a pensar en tantas familias que perdimos tantos, hace ya 49 años, perdimos tanto y todo y vino el trabajo de reconstruirnos anímicamente, espiritualmente, culturalmente, humanamente, reconstruirnos y recuperar la alegría en nuestras vidas, difícil era porque recorrer aquellas calles lóbregas, los olores, nunca voy a olvidar los dolores en esas calles, unos olores a muerte terribles, nunca vamos a olvidar cuando pasábamos por algunos lugares, todavía dos tres días después porque nadie atendía esos temas”.
La compañera Rosario narró que “las manitos que salían todavía moviéndose en los lugares donde se derrumbaron edificios que eran nuevos, edificios que se construían sin apego a ninguna norma y donde los constructores no usaban los materiales, no ponían para quedarse con más, los materiales que supuestamente eran de rigor y sobre todo indispensables en una ciudad, en un país sísmico, las manitos allí dónde fue el hotel Raysell se veían, qué desesperación la que deben de haber sentido esos hermanos que estaban allí atrapados o las religiosas, aquí de la divina pastora, costó días poderlas rescatar, ya no supe cuántas fallecieron ahí, sí que en realidad todo ese centro de Managua, un gran cementerio porque la dictadura, la tiranía nunca dio a conocer cifras exactas de fallecidos, de desaparecidos”.
“Por la mañana del día 23 me tocó buscar a mis familiares y fuimos a lo que eran los patios del hospital el retiro y estaba lleno de personas que supuestamente eran pacientes que habían sido rescatados y del edificio que se derrumbaba y que estaban allí en los patios del hospital y yo iba acompañada del conductor que trabajaba en la dirección de la prensa, Don Francisco, entonces yo le pregunté: Don Francisco son enfermos? no me dice, son muertos y eran como una película de guerra, un montón de muertos sobre el suelo, el montón de muertos por todas partes, el montón de familias que rescataban a sus muertos por su cuenta, a cómo podían.
“Una de las personas, de los hermanos que compareció ayer en el programa de Alberto Mora y hoy estuvo en el acto de recordación que hicimos esta mañana, el compañero Aldo Palacios, perdió casi toda su familia, yo los conozco a ellos por amiga a su mamá, doña Maruca que todavía vive, gracias a Dios de mi mamá y le encontré a media cuadra del palacio de comunicaciones, o a cuadra y media dónde vivían ellos, creo que es la calle Candelaria y estaba doña Maruca sentada en una silla de aluminio de con tiras, con sus muertos alrededor, su hija que ese día se había graduado de contadora pública y había celebrado su graduación en el Night Club plaza pero acababa de regresar a la casa y no murió en el plaza murió en la casa, su mamá Doña María Lili, su hermano Raúl y Aldo perdió entonces a su hermana, a su tía y a su abuelita, de una sola vez y ahí estaba Doña Maruca rodeada de sus seres queridos que ya no estaban y estaban”.
Agregó que “son esos recuerdos que se le vienen a uno cada aniversario y cómo vamos al 50 aniversario, por un lado, vamos a darle gracias a Dios por haber habernos permitido vivir y recuperar la alegría, las ganas de vivir y trascender las tragedias, los dolores, los sufrimientos, trascender que quiere decir siempre más allá. Es que de ese material espiritual y humano estamos hechos los nicaragüenses, somos capaces, gracias a Dios que nos da la fortaleza de espíritu, somos capaces de vivir todas esas tragedias como la tragedia del odio permanente, todas las décadas de tiranía, crímenes de genocidio somocista en Nicaragua, la tragedia del odio después del Triunfo la revolución manifestándose en tanta destrucción y muerte protagonizada por los mismos y sufrida por el pueblo de Nicaragua, la tragedia del odio y recientemente la tragedia del odio.”
Nicaragua es capaz de erradicar el odio y el egoísmo
Añadió que “por eso nosotros pedimos al niño Dios que seamos capaces de erradicar el odio, el egoísmo, el odio de nuestras vidas, que esa es la clave de la buena voluntad, de la armonía, del valor que en una sociedad damos a la convivencia, compartir, convivir y ser solidarios como una gran familia, venimos de tanto y nos mantenemos y crecemos aprendiendo todos los días, aprendiendo a vivir en todos los recovecos de la vida, acumulando fortalezas y conocimientos, si algo se debe acumular es fortaleza. Hay quienes creen que acumular se refiere solo a bienes materiales y la mayoría de la gente que acumula pues desgraciadamente acumula lo que no le pertenece porque es lo que les ha arrebatado a otros, conocemos mucho, sabemos mucho de eso, pero por qué no acumular fortaleza, fuerza, fuerza de espíritu, por qué no acumular todas las lecciones de grandeza espiritual y humana de nuestra historia, ese es nuestro tesoro, ese es nuestro privilegio, ese es nuestro honor y nuestra gloria, hemos vivido tanto, y no en términos de tiempo nada más, hemos vivido tanto en términos de episodios que nos han convocado a ser valientes, por eso hablamos con propiedad y orgullo de valentía y nobleza, hablamos de amor, aprendemos, aprendimos".
“Seguimos aprendiendo de Cristo Jesús que somos capaces de comprender, de entender, de entregarnos con devoción a los deberes cristianos, fraternales y solidarios, en saber ir siempre más allá, entendiendo nuestras emociones personales y luego aprendiendo de todo lo que somos y hacemos, de las emociones personales de todos para todos los días tener más conciencia, más orgullo de pertenecer a está Nicaragua y de ser parte de la gracia de Dios que nos hace nicaragüenses. Cuánta bendición, cuánta alegría de ser y hacer, cuánto orgullo de pertenecer, así lo sentimos y un día como hoy va nuestro abrazo a todas las familias que recordamos, a los seres queridos pasaron a otro plano ese día y va nuestro abrazo a todas las familias que valoramos todo lo que hemos caminado, los caminos que hemos al andar y que valoramos que en estos tiempos que son de luminosidad, de alegría, de cariño, de concordia dones de salud, de educación, de obra, que son amores en toda la patria buena, la patria digna, la patria libre. Nos sentimos contentos, agradecidos a Dios y como siempre orgullosos de haber nacido, de haber aprendido aquí, de haber vivido aquí, de seguir por gracias de Dios viviendo aquí y cada instante de nuestras vidas cada aliento en nuestras vidas dedicarlo a los rumbos del futuro, del futuro que sigue perteneciendo al pueblo porque aquí el pueblo es presidente, futuro de derechos, de alegría, de bienestar para todos.”













