"Vale la pena servirle al pueblo sin importar el cansancio", dice Marlon Rodríguez un auxiliar de enfermería que tiene 12 años de experiencia en el Ministerio de Salud y que ya tiene más de 5 meses continuos de participar en la extenuantes jornadas de vacunación voluntaria contra la covid-19 que impulsa el Gobierno Sandinista en Nicaragua desde marzo pasado y que se ha intensificado la última semanas.

Desde las 3 de la madrugada el ejército de batas blancas llegan en bloque al hospital, cada uno portando los termos con las vacunas, mientras el pueblo que espera su turno les aplaude en señal de alegría. Esta escena se vive en cada puesto de vacunación, un pueblo que aplaude reconociendo este trabajo invaluable.

"Solo he podido descansar unas 4 horas" agrega Marlon, que cada día termina a eso de las 8 de la noche, regresa a su hogar para ver a su familia, reposa un momento y nuevamente retorna al hospital Antonio Lenin Fonseca a eso de las tres de la madrugada para iniciar a vacunar una hora después.

Marlon tiene 33 años y pertenece a esa generación de trabajadores de la salud que hace su labor con mucho esmero, solidaridad y amor, igual como la hacen tantos miles más que están abocados a esta singular acción de amor.

"Gracias a Dios y a nuestro comandante Daniel la población ha acudido a ponerse la vacuna, no hemos dormido, pero estamos felices y contentos de estar les atendiendo con mucho amor, paciencia y solidaridad", dice Marlon que cada día pierde la cuenta de cuantas personas vacuna desde que inicia a las 4 de la madrugada.

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Un modelo comunitario a prueba de todo

Desde marzo pasado en Nicaragua inició el proceso voluntario de vacunación con los grupos de riesgo y adultos mayores, pero a partir del lunes pasado 20 de septiembre los segmentos de edades fueron ampliados a partir de los 30 años, lo que hizo que millares acudieran a los puntos de vacunación y para ser más ágil el proceso, el número de trabajadores de la salud fue ampliado al igual que el horario de inicio.

"El pueblo marca la pauta y nosotros estamos para servir" dice Marlon, que se toma tiempo entre cada persona para explicarle el tipo de vacuna que le será aplicada y las medidas que debe continuar haciendo para evitar enfermarse.

"Hoy iniciamos a partir de las tres de la mañana y estamos terminando a las 8 de la noche todos los días, y eso lo agradece el pueblo que nos da las gracias y nos recibe con aplauso cada vez que iniciamos. Es cansado no lo niego solo descansamos unas dos o tres horas pero estamos de regreso a las tres de la madrugada y todo lo hacemos con amor", refiere Marlon.

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La doctora Guillermina Kuant considera que la entrega del personal de salud solo puede explicarse por la esencia revolucionaria de cada médico, enfermero o personal administrativo que también han sido formado en valores cristianos y solidarios.

También destaca la amplia experiencia en vacunación que tiene el personal médico gracias al modelo comunitario en salud de Nicaragua.

"Es un arduo trabajo pero realmente no se siente el cansancio porque damos la atención con mucho cariño y mucha voluntad a nuestro pueblo", dijo Kuant.

El trabajo inicia con una charla general a las personas que están sentados bajo los toldos en sillas, que de manera ordenado pasan a brindar sus datos al personal administrativo que suma casi 40 en ese trabajo en el Hospital Lenin Fonseca y otra cantidad similar en el Bertha Calderón. 

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Pueblo reconoce y aplaude labor solidaria

"Este es el modelo comunitario prácticamente porque estamos al servicio de la comunidad que nos demanda y ni importa la cantidad, estamos para servirle, ya ni sentimos el tiempo, terminamos llegamos a la casa platicamos un rato con la familias y luego regresamos al hospital a seguir vacunando", agrega Kuant.

Algo a destacar es que los trabajadores de la salud de esta brigada de vacunación, cuando llegan al recinto donde iniciará la población les brinda un aplauso de varios minutos en señal de agradecimiento.

"La espera es cansada, pero hay que reconocer la labor que hace el Minsa en coordinación con el gobierno, por eso le doy las gracias por el esfuerzo que están haciendo y le pedimos a la gente que tenga paciencia que gracias a Dios tenemos trabajadores comprometidos con nuestra salud", dijo Jakcson Vargas.

"El trabajo es excelente hay buena coordinación y solamente debemos tener paciencia. Vine el jueves en la tarde, pero ha valido la pena, agradecemos ese trabajo que hacen los enfermeros", dijo José Enrique Galo.

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