La Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo, dijo este martes que en esta Patria de todos debemos asegurar la concordia, la tranquilidad y el trabajo para las grandes mayorías de nicaragüenses.

Debemos asegurar la concordia, debemos asegurar la tranquilidad, debemos asegurar para la grandísima mayoría de familias nicaragüenses todas las condiciones para el trabajo, para la seguridad del emprendimiento y el trabajo honrado, para la prosperidad y asegurar todos juntos que esa alegría que nace espontáneamente en nuestros corazones crezca y florezca y con estas aguas sagradas, aguas santas que nos están cayendo, bendito sea Dios, crezcan, que se cultiven como las semillas que caen en la tierra, que se cultive alegría, la alegría de vivir en concordia, en valores de familia, de comunidad, que en los surcos broten todas esas plantitas, todo ese verdor que es resultado de la esperanza que tenemos las familias nicaragüenses, esperanza en Cristo Jesús que nos enseña a amarnos los unos a los otros, no a odiarnos, a querernos y respetarnos, no a destruirnos, ni incendiarnos, ni a quemar, ni violentar derechos, expresó.

“Nosotros vivimos en la esperanza que Cristo representa para la inmensa mayoría de las familias nicaragüenses, que ese verdor que va llenando nuestros campos en estos días de invierno que empieza, que ese verdor sea también reflejo y espejo de nuestros espíritus de nuestras almas, de nuestras voluntades, de nuestras convicciones. Porque tenemos la voluntad, el compromiso y la convicción de vivir tranquilos, seguros, trabajando, emprendiendo y prosperando con todos los respaldos de un proyecto de cristianismo, de fraternidad, de solidaridad, de familia, valores de familia, defensa de la vida”, agregó.

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Todos los días lo decimos, y no nos cansamos de decirlo, porque la vida se expresa en tantas formas, desde el vientre de las madres y en tantas formas que fueron violentadas aquí por los que se creen impunes, eternamente impunes. Y no es así. La justicia llega, tarda, pero llega, porque en esta Nicaragua que venía prosperando, que venía en reconciliación y en un modelo hermoso y ejemplar de alianzas de todos por el bien de todos; de repente el egoísmo, la avaricia, la ambición, el servilismo a los imperios interrumpió esos proceso y sembró desde el odio, tanta desconfianza que hemos venido precisamente cambiando, transformando porque confiamos en Dios y confiamos en nosotros como pueblo nicaragüense, en todos los que amamos de verdad a Nicaragua, los que no respondemos a mandatos de amos externos, los que vivimos aquí en Nicaragua, los que sabemos dónde nos chima el zapato, los que sabemos del dolor del sufrimiento de tantas familias afectadas por el odio”, dijo.

Además, señaló que “cuánto… cuánto se han robado. Uno se pone a hacer los cálculos, cuántas casas, cuántos kilómetros de carreteras, cuántos kilómetros de calles en las zonas más empobrecidas por el odio, cuántos hospitales, centros de salud que hemos seguido construyendo porque somos empeñados, porque somos personas de empeño, personas de compromiso, personas de responsabilidad, todo el pueblo nicaragüense. Pero cuánto, cuánto hubiéramos hecho con todo lo que se han robado, como dice el pueblo: qué montón de ladrones. Pero no solo ladrones, sino también terroristas, criminales. Cuánto no hubiéramos avanzado más rápido contra la pobreza y todos sabemos que vencer la pobreza es asegurar la paz, es asegurar la concordia, es asegurar el bienestar al que tiene derecho todo prójimo, es asegurar la alegría de vivir con dignidad y con derecho”.

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“Yo recuerdo al Comandante hablando en las campañas sobre el censo que tendríamos que haber estado haciendo sobre todas de las personas que murieron, que perdieron la vida por no tener atención en salud durante los años de oscurana. Y ahora decimos que hay que hacer inventario de todo lo que ingresó al país para destruirnos, para destruir al país y lo que se podría haber hecho con esos recursos que no entraron para la paz y el bien, que entraron y que engordaron las carteras de unos cuantos. Que además, al recibir esos recursos se comprometían a matar y a apagar todas las luces de la fe y la esperanza que no se pueden apagar, y mucho menos con dinero sucio, valoró.

Así que cuánto nosotros agradecemos al Señor porque nuestros corazones son buenos, el pueblo nicaragüense es de buen corazón, porque tenemos tanta buena esperanza y porque somos de buena fe, y porque luchamos con amor para vencer y para seguir venciendo, dedicados con abnegación, con dedicación completa como misioneros a fortalecer derechos: salud, educación, agua, saneamiento, energía en todo el país y carreteras, caminos, puentes, calles, parques, parques de feria, economía creativa, familiar, asociativa, comunitaria, producción con tecnologías, todo lo que podemos hacer lo hacemos de corazón porque nuestro compromiso como nicaragüenses dignos es trabajar para vencer la pobreza”, expuso.

Añadió que el pueblo se merece vivir bien, merece recursos para vivir bien, no recursos para el odio, para la criminalidad o para engordar cuentas, carteras... ¿Quién ha dado derecho a ser humano alguno a recibir dinero sucio, meterlo en sus cuentas y disponerse a odiar, matar, a subordinar, a aplastar? Cuánta indignidad, cuánta deshonra, cuánta vergüenza deberían sentir quienes han intentado a lo largo de la historia, porque son los mismos, algunas leves diferencias entre los hijos de casa, pero los que son y se creen de castas, son los mismos de siempre, no hay diferencia. Y cuánto dolor y tristeza sentimos de haber visto y vivido la interrupción de los caminos de reconciliación que con tanto esfuerzo habíamos venido impulsando. Caminos de paz y bien, de concordia, de familia, de comunidad, cuánta tristeza que eso se haya interrumpido, pero bueno podrán venir nuevos tiempos como de hecho están llegando nuevos tiempos para reconstruir la reconciliación también, reconstruir lo destruido como hemos venido reconstruyendo lo destruido, construir lo nuevo y construir los nuevos momentos de reconciliación que debemos vivir las familias que creemos en la paz y la justicia como camino”.