La compañera Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua, reflexionó este miércoles 2 de diciembre cuánto hemos aprendido a lo largo de nuestra historia del horror y el error que es el odio en la vida de los seres humanos.

Cuanto conocimos de la capacidad de odiar, de desgraciadamente de seres humanos nicaragüenses, por quienes todos los días pedimos a Dios, para que  esos corazones se abran, decimos, y para que sientan, se movilicen desde el amor al prójimo, y desde el amor que es evidente en los rostros de la gran, la inmensa mayoría de nicaragüenses que queremos vivir con cariño, vivir tranquilos, vivir seguros, vivir trabajando, prosperando, vivir como hermanos, todos hermanos, repudiando, rechazando el odio, repudiando y rechazando el odio y sobre todo el odio en la relación entre nosotros los seres humanos, y el odio como práctica política, rechazando y repudiando ese sentimiento que envenena que castiga, que humilla, que ofende a la humanidad”, subrayó.

Agregó que en nuestra Nicaragua bendita, fortalecida con la bendición que recibimos todos los días, de nuestro Padre, de nuestra madre María, “nos sentimos, autorizados a decir con odio nunca más, a decir: tenemos derechos a vivir tranquilos, a vivir seguros, sintiéndonos como somos, libres y dignos y tenemos derecho a repudiar con todo lo que somos cualquier expresión de odio o de violencia que se opone a la buena voluntad, y a la buena esperanza y al buen corazón que prevalece, que está ahí entre todos los nicaragüenses”, enfatizó.

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