Compartimos las Eternas y Siempre Vigentes Palabras del Comandante Hugo Chávez Frías, sobre la Prodigiosa Vida del Libertador de América, Simón Bolívar.

Palabras del Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías (...)

Nosotros podemos decir con suficientes razones, que Bolívar fue el Primer Gran Precursor de la Revolución Socialista en el Mundo. ¡No hay ninguna duda! En el Juramento de Roma, con 22 años, lo dice, 1805: “Este Viejo Mundo ha dado para todo, menos para la causa de la Humanidad”. Y después termina diciendo en una expresión que refleja mucho sus Estudios Matemáticos de esos años, andaba estudiando mucho, andaba estudiando Historia, Filosofía, Matemática, Ciencia... Ese Juramento es Memorable, es Sabio, es Profundo, y sobre todo, si consideramos que acababa de cumplir 22 años, y es cuando dice Bolívar: “El despeje de la misteriosa incógnita del Hombre en Libertad habrá de ocurrir en el Nuevo Mundo”... ¡El despeje de la misteriosa incógnita! ¿Cómo es que el Hombre puede vivir en Libertad?

Y aquí yo creo que Bolívar no se equivocó, 200 Años después se está demostrando que el despeje de la misteriosa incógnita tendrá lugar aquí en el Nuevo Mundo, aquí en el Mundo Nuevo: El Hombre en Libertad, el Ser Humano en Libertad.

Cómo Bolívar desarrolló su Pensamiento, lo sabemos, en Angostura lo dice, en una poderosísima demostración o evidencia de su Pensamiento Socialista, cuando dice: “Mi opinión es, Legisladores, que la piedra fundamental de nuestro Nuevo Sistema, que la solidez de nuestro Nuevo Sistema depende inmediata y exclusivamente de la Igualdad establecida y practicada en Venezuela”. ¡Socialismo! ¡Socialismo!

Es decir, Bolívar no podía conformarse con dirigir una Nueva Revolución burguesa en América Latina. Bolívar no vino aquí a ser otro Napoleón, y así lo dijo: No soy Napoleón, ni quiero serlo. Libertador, o muerto, dijo, cuando le propusieron que se coronase Rey... ¡Libertador, o muerto!

Bolívar se estrelló contra la burguesía naciente de Caracas. Bolívar se estrelló contra la Burguesía bogotana. Bolívar se estrelló contra la burguesía limeña, y quiteña, y paceña. Bolívar se estrelló, chocó, enfrentó a la burguesía washingtoniana que ya estaba construyendo las bases del Imperio yanqui, que tanto daño le ha hecho a estas Tierras y a estos Pueblos. Y Bolívar lo señaló con su dedo, y lo dijo claro, valiente, grande: “Estados Unidos de Norteamérica parece destinado por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad. Eso lo dijo Simón Bolívar.

¡Qué grande fuiste, Padre! ¡Qué grande eres, Padre Bolívar! ¡Qué grande serás para siempre!

Bolívar vino a tratar de hacer en estas Tierras, vaya empeño gigantesco, era imposible hacer una Revolución Social, y él se dio cuenta al final, pero prefirió el martirio, prefirió, cual Cristo, la Cruz. Lo prefirió. Prefirió la ignominia, prefirió el desierto, prefirió la soledad, a dejarse llevar por las fuerzas dominantes.

Era imposible en verdad, entre 1810, 1820, 1830, era imposible hacer en estas Tierras una Revolución Social, las condiciones no existían, pero vino como adelantado, como si hubiera venido de otro Planeta, a tratar de hacer lo imposible. Y cuando dijo un día, un día Bolívar escribió aquello, “el gran día de la América no ha llegado”; otro día dijo, “mis angustias vivirán en el Futuro”; otro día dijo, “volando por entre las próximas edades, mi imaginación se fija en los Siglos futuros, y mirando desde allá, desde los Siglos futuros, veo con admiración y pasmo a esta inmensa Región, con un Pueblo Libre, una Gran República Unida, sentada sobre el Trono de la Gloria, coronada por la Justicia, mostrarle al Mundo Antiguo la Majestad del Mundo Moderno”.

El prefirió el Martirio. Hizo lo correcto. Hizo lo que un Revolucionario Verdadero tiene que hacer. Hizo como Cristo, montar su Cruz al hombro y caminar al Calvario, sólo que eso fue siembra, siembra profunda.

¡Él mismo se sembró como semilla! Casi no había quién sembrara. Casi no había semilla para sembrar. Pudiéramos decir hoy, que él se convirtió en su propio sembrador y él se convirtió en su propia semilla. Ahí está la semilla, que hoy ha brotado por los campos, 200 años después. Ahí está la semilla que se volvió Pueblo. Y hoy, Compatriotas, a pesar de las dificultades, a pesar de las grandes amenazas que sobre nosotros se ciernen, aquí estamos, dando la Lucha que Bolívar nos dejó pendiente, y yo hago un llamado a todos, a que sigamos el ejemplo de Bolívar. Hoy, a pesar de nuestras fallas, a pesar de nuestra parte impura, intentemos ser grandes como Bolívar. Sea cual sea, repito, las circunstancias que nos corresponda enfrentar, estemos a la altura del Gigante. Nosotros somos [email protected] de Gigantes y de Gigantas, y estamos obligados a ser también Gigantes sobre esta Tierra Heroica... ¡Gigantes y Gigantas! ¡Grandes !

Y no quiero terminar sin leer este párrafo final de ese luminoso Ensayo del gran uruguayo que fue José Enrique Rodó, dedicado a Bolívar en mil Cantos, mil Poemas, como el del Niño recitando a Neruda; mil Cantos como el de Montesano, cantando con Alí Primera; mil Cantos con mil arpas, con un millón de arpas te cantamos, con un millón de 4, de violones, de cornetas y de clarines, te cantamos hoy en tu Cumpleaños, Padre.

Y termino con Rodó:

Cuando diez siglos hayan pasado, cuando la página de una legendaria antigüedad se extienda desde el Anáhuac hasta el Plata, allí donde hoy campea la naturaleza o cría sus raíces la civilización; cuando cien generaciones humanas hayan mezclado, en la masa de la tierra, el polvo de sus huesos con el polvo de los bosques mil veces deshojados y de las ciudades veinte veces reconstruidas, y hagan reverberar en la memoria de hombres que nos espantarían por extraños, si los alcanzáramos a prefigurar, miríadas de nombres gloriosos en virtud de empresas, hazañas y victorias de que no podamos formar imagen; todavía entonces, cuando mil generaciones hayan pasado, si el sentimiento colectivo de la América Libre y una no ha perdido esencialmente su virtualidad, esos hombres, que verán como nosotros en la nevada cumbre del Sorata la más excelsa altura de los Andes, esos hombres futuros verán, como nosotros también, que en la extensión de sus recuerdos de gloria nada hay más grande que Bolívar.

¡Viva Bolívar! ¡Viva Venezuela y Viva la América! ¡Viva la Revolución Bolivariana! ¡Que Viva el Pueblo de Venezuela! ¡Feliz Cumpleaños, Padre Bolívar!