Queridas Familias de nuestra Nicaragua, Fuerte, Bendecida, Siempre Unida, Siempre procurando Unidad, Siempre procurando el Buen Corazón. Esta nuestra Nicaragua Siempre de Fé, Familia, Cariño y Comunidad. Nuestra Nicaragua de Luz, Vida y Verdad, Siempre Libre ! Buenos y Bendecidos Días, Queridas Familias. Bendecidos Días en nuestra Nicaragua de Fé, Cariño, Familia y Comunidad; Luz, Vida y Verdad ! Escuchamos la Canción de la Alegría el Canto Alegre del que espera un Nuevo Día Y decimos : Ven, Canta, sueña Cantando vive soñando el Nuevo Sol en que las Mujeres, los Hombres, volveremos a ser [email protected] Si en tu Camino solo existe tristeza y el canto amargo de la soledad completa Ven, Canta, sueña Cantando vive soñando el Nuevo Sol en que las Mujeres y los Hombres volveremos a ser [email protected] El Himno de la Alegría, porque nos corresponde tener Fé y Esperanza.

Qué Hermoso Mensaje en ese Momento tan Especial de Oración, del Papa Francisco, en el Vaticano, ante una Plaza vacía, pero una Plaza que él convirtió en Espacio de Bendición para el Mundo entero, Urbi et Orbi, y de Indulgencia Plenaria, pidiendo por el fin de esta Pandemia.

“¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis Fé?”. Esto lo dice el Santo Padre, el Papa Francisco. “Señor, esta tarde tu Palabra nos interpela y se dirige a todos. En nuestro Mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa, (por la carrera). No nos hemos detenido, Señor, ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias en el Mundo, no hemos escuchado el grito de los Pobres y de nuestro Planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un Mundo enfermo. Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”. Palabras extraordinarias del Papa Francisco.

Y él nos dice : “¿Por qué tenéis miedo? ¿Acaso no tenéis Fé?”. Nos diriges una llamada, Señor, una llamada a la Fé. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia Ti y confiar en Ti.

En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, “Conviértanse”, “volved a Mí de todo corazón”. Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de Tu Juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el Rumbo de la Vida hacia Ti, Señor, y hacia los demás.

Y podemos mirar a tantos Compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia Vida. Esa és la Fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la Vida del Espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras Vidas están tejidas y sostenidas por Personas comunes —corrientemente olvidadas—, Personas que no aparecen en portadas de Diarios, ni de Revistas, ni en las grandes pasarelas del último show, pero, sin lugar a dudas, son Personas que hoy están escribiendo los acontecimientos decisivos de nuestra historia: Médicos, Enfermeras, Enfermeros; Trabajadores, encargados de reponer productos en los Supermercados, limpiadoras, Personas que limpian, cuidadoras, transportistas, Fuerzas de Seguridad, Voluntarios, Religiosas, Religiosos, y tantos pero tantos otros que han comprendido que nadie se salva solo.

Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros Pueblos, descubrimos, experimentamos, la Oración Sacerdotal de Jesús: “Que todos seamos uno”, “Que todos seamos uno”. Cuánta gente cada día demuestra Paciencia, infunde Esperanza, cuidándose de no sembrar pánico, sino co-responsabilidad, (Responsabilidad conjunta).

Cuántos Padres, Madres, Abuelos y Abuelas, Docentes muestran a nuestros Niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la Oración. Cuántas Personas rezan, ofrecen e interceden por el Bien de Todos. La Oración y el Servicio al Prójimo, silencioso, discreto, son nuestras armas vencedoras”.

“¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis Fé?”. El comienzo de la Fé es saber que no somos autosuficientes, que necesitamos la salvación; que solos, nos hundimos. Que necesitamos a Dios, al Señor, como los antiguos Marineros necesitaban las Estrellas. Invitemos a Jesucristo a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que Jesucristo nos ayude a vencerlos (...)”.

Sí, “el Señor se despierta para despertarnos y avivar nuestra Fé. Él nos trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios está la Fuerza, la Fuerza de Dios que puede convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo, porque con Dios la Vida nunca muere”.

“En medio de la tormenta que vivimos, el Señor nos invita a despertar y a activar la Solidaridad y la Esperanza capaz de dar solidez, hacer todo sólido, capaz de dar contención y sentido, mucho sentido a estas horas donde todo parece naufragar”.

“Cristo Jesús desde su Cruz nos interpela, nos mandata a reencontrar la Vida que nos espera,  a mirar a aquellos que nos reclaman, a reconocer, potenciar e incentivar la Gracia que nos habita. No apaguemos la llama que nunca enferma, y hagamos reavivar la Esperanza”.

“¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis Fé?”. Queridos Hermanos y Hermanas: Desde este lugar, que narra la Fé pétrea de Pedro, confío a todos al Señor, a través de la intercesión (de Su Madre María) de la Virgen, y confío a todos al Señor, la Salud de cada Pueblo (...). Desde esta columna que abraza a Roma y al Mundo, que descienda el Señor sobre nosotros, como un abrazo consolador, esa es la Bendición de Dios”.

Y dice : “Bendice al Mundo, Señor, da salud a los Cuerpos y consuela Corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra Fé puede ser débil y tenemos miedo. Más Tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: “No tengan miedo”. Y nosotros “descargamos en Ti, Señor, nuestro agobio”, porque sabemos que Tú, oh Señor, nos cuidas”.

Hermosísimo Mensaje del Santo Padre, Mensaje de Esperanza, de Fé, de eso que tenemos en alto siempre las Familias nicaragüenses : Fé, Cariño, Familia, Comunidad. Fé en Dios. Invocación Permanente al Altísimo !

Por eso decimos que, con el Favor de Dios, aquí estamos, luchando, estudiando, aprendiendo, practicando todas las Recomendaciones, todas las Medidas, y con Fé y con la Bendición de Dios, es que sentimos que Vamos Adelante !

Buenos y Bendecidos Días en la Patria de [email protected] Doblando rodillas unimos Mentes, Corazones y Manos, inclinados ante el Altísimo en Plegarias permanentes, invocando Energías para trabajar, para hacer lo que debemos hacer, y Energías para seguirnos acuerpando, acompañando, fortaleciendo el Sentido y la Cultura de Valores Familiares, Cristianos, Solidarios, de Esperanza.