Al ser consultado sobre las consecuencias que afrontaría un país que se resiste a cumplir un fallo de La Haya, comentó que la nación afectada puede recurrir al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y pedirle que adopte medidas o formule recomendaciones para la ejecución de lo dispuesto.
En todo caso, anotó, este tipo de resistencias introducen elementos de desconfianza en el ámbito internacional.
“Imaginemos qué diría Ecuador, que tiene un pleito pendiente con Colombia, si Colombia dice que no reconocerá el fallo con Nicaragua”, comentó, al citar la reciente decisión del tribunal que ha dejado insatisfecho a su país.
El pasado 19 de noviembre la CIJ zanjó una vieja disputa bilateral por los límites marítimos en el Caribe, con un fallo que confirma la soberanía de Colombia sobre siete cayos cercanos a las islas mayores del archipiélago de San Andrés, las cuales ya había reconocido como colombianas en 2007, pero traza una nueva línea fronteriza en el Caribe favorable a Nicaragua.
Al respecto, el también profesor universitario e internacionalista dijo que la decisión de Colombia de retirarse del Pacto de Bogotá –que reconoce la jurisdicción de La Haya- no tiene ningún efecto sobre el fallo sobre sus límites marítimos con Nicaragua.
Retiro del Pacto: no es retroactivo y efectivo en un año
“(Esta decisión) no tiene efectos retroactivos y no afecta el fallo de la Corte del lunes pasado. Tampoco afecta el proceso que actualmente está en curso entre Colombia y Ecuador. Este último sigue su curso normal pese a retiro y hay que recordar que el retiro sólo se hará plenamente efectivo un año después de formalizada la denuncia del pacto”, aclaró.
Ante estas consideraciones, estimó que este tipo de decisiones son para el “consumo interno” colombiano, teniendo en cuenta el complejo escenario interno que ha tenido que enfrentar el presidente Juan Manuel Santos.
“Uno podría preguntarse hasta qué punto el gobierno de Colombia busca una especie de culpable de lo que ha ocurrido respecto al fallo (…) y parece haberlo encontrado en el Pacto de Bogotá, aunque el salirse no resuelve absolutamente nada”, detalló.
“América Latina tiene una tradición diplomática de apego al derecho internacional, tradición legalista de la que ha participado Colombia. Yo esperaría que nada de lo que haga Colombia se convierta en un precedente. (Pero) el que se retire del Pacto no significa que se aleje del principio de solución pacífica de controversias”, concluyó.













