Sorayda Cruz Zeas, es una joven madre que trabaja como niñera en un reparto de Managua, sin embargo aprovecha los días feriados para vender en los semáforos y de esa manera llevar un dinerito extra a su familia compuesta por dos hijos y su esposo.

Este 30 de mayo, Sorayda recibió el beso de sus hijos que le dijeron “te amo mamita”, tres palabritas que definitivamente le llenaron el resto del día y le motivaron a salir de su casa para ofertar sus rosas artificiales, sus corazones rojos con lindos dibujos y sus tarjetitas musicales, cada uno valorado en 10, 20 o 30 córdobas.

“Aunque mi trabajo es cuidar a un niño todos los días, aprovechó los días feriados para vender y llevar más dinero a la casa. En este día yo puedo venderme arriba de los 200 córdobas, incluso puedo llegar a 500, porque la venta mejora por la tarde”, confiesa Sorayda, la que camina entre medio de las motos, camionetas o buses, para buscar a los clientes que van dentro de estos automotores.

Ella desde hace 5 años no ha podido regalarle nada a su madre, pues la señora tiene ese mismo tiempo residiendo en Costa Rica, país al que contribuye a su desarrollo con su trabajo, igual como lo hacen otros miles de nicaragüenses.

“Esta venta es una ayuda económica extra para mi familia, siempre aprovecho las temporadas como el día de los enamorados, el de las madres o Navidad para vender”, dijo Sorayda.

Caso diferente es el de Carlos Martínez, que trabaja todos los días en los semáforos del antiguo Cine González, vendiendo anteojos, mangas, repuestos menores y ahora aprovechando la jornada de las madres, lo vimos ofertando varias docenas de rosas pequeñas y grandes.

Y aunque a las diez de la mañana aseguró haber vendido solamente 4 rosas rojas, confía que las ventas mejoraran en horas de la tarde, tiempo en la que los trabajadores buscan su hogar o el de su progenitora.

Las rosas rojas o chotitos es una opción económica viable para los hijos, padres o amigos que desean regalar un detalle al ser maravilloso que nos dio la vida.

“Mi propósito es vender todo el negocio (las flores que porta en sus bolsas) para poder llevarle un bocado (comida) a la madre”, expresó Martínez.

“Hasta el momento me ha ido más o menos (poco ha vendido), en la tarde es que se mueve este negocio porque la gente va buscando sus familiares y nos compran. Este año compre unas seis docenas de flores para venderlas este Día de las Madres”

Norman Gutiérrez, caminaba por este sector del González, aprovechó las ofertas de Sorayda y le compró un par de rosas, un corazón blanco y rojo y una tarjeta, obsequios que regalará a su madre y esposa.

“Este día no puede pasar por alto, es el mejor ser del planeta, de este mundo, es el que nos da el ser, la vida y aunque sea hay que darle un presente y felicitó a todas las madres nicaragüenses”, dijo Norman Gutiérrez que se prepara para ir donde su madre Sarita Miranda en Masaya.
Casos como el de Sorayda o Carlos, son ejemplos perfectos del tesón y la entrega al trabajo del nicaragüense, ciudadano del mundo que también honra a su madre.