El avance del documento fue dado a conocer en esta capital, en el marco de la 53 Asamblea Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que comenzó la víspera con la participación de delegaciones de los 48 países miembros de la organización.

"Brasil, Nicaragua y Panamá recibieron las puntuaciones más altas gracias a una combinación de políticas locales de apoyo e inversiones en energías limpias", se indicó en un adelanto del reporte, que será presentado en su totalidad en junio próximo en Brasil.

De acuerdo con el informe, estos tres países "no fueron los únicos que brillaron en el estudio", ya que otros crearon estructuras de mercado e impulsaron proyectos para reducir las emisiones contaminantes.

En ese sentido, se afirmó en el documento, "México va encaminado a convertirse en el primer país con una cadena de valor completa para energía eólica y solar", aunque no especificó en qué lugar quedó colocado, por ahora, en la lista de países verdes.

Agregó que América Latina y el Caribe disponen o están utilizando como mínimo 80 políticas para el fomento de energías limpias, en su mayoría relacionadas con el mercado energético o incentivos fiscales.

Aun así, agregó, expertos en políticas públicas coincidieron en que la región está muy por detrás en la promoción de programas que coadyuven con el medio ambiente.

Por ejemplo, señaló, las energías limpias como la minihidráulica, eólica, geotérmica y solar representan apenas el 7.0 por ciento de la capacidad energética total instalada en América Latina y el Caribe.

Destacó que Panamá representa un caso especial, ya que en sólo cinco años aumentó en 31 por ciento la presencia de energías renovables, lo que le permitió ubicarse como un país líder en la región.

"Con unos recursos naturales excepcionales, un crecimiento económico sólido y un deseo generalizado de mejorar la seguridad energética, América Latina y el Caribe ahora están preparados para un mayor crecimiento en el sector de las energías limpias", señaló.

Para lograr ese objetivo, "será necesario crear una estructura de políticas nacionales más sólidas2, ya que "no existe un remedio milagroso para mejorar la puntuación de un país en el estudio, sino más bien una necesidad de impulsar una serie de cambios", acotó.

Según el estudio, de consolidarse nuevas políticas públicas, se podrán atraer a la región inversiones significativas en torno a la energía de bajo carbono, así como reducir los precios de electricidad que actualmente son muy altos.

"Estos precios son una señal para los inversionistas que quieran impulsar proyectos de energía limpia a un coste competitivo y desplazar a los combustibles fósiles que en muchas ocasiones son los responsables del encarecimiento de precios", aseguró.