Estos calores, según el Centro Nacional de Cardiología, pueden tener efectos muy negativos para las personas con enfermedades crónicas como la presión alta o con problemas del corazón, debido a que la pérdida de líquidos y el ambiente sofocante podría provocar ya sea una “emergencia hipertensiva o por un descontrol cardiaco”.

Entre las recomendaciones que el doctor Nelson Salazar, director del Centro Nacional de Cardiología, recomienda a estas personas están ingerir abundante agua, tomar regularmente sus medicinas, evitar la exposición al sol de manera directa y evitar  permanecer mucho tiempo en lugares cerrados y con poca ventilación.

Salazar señaló que no solamente las personas con enfermedades del corazón e hipertensos tienen que estar alerta, sino también las personas obesas y los ancianos, pues son “un segmento de alto riesgo” en temporada de calores.

El Director del Centro Nacional de Cardiología recordó que una trepada de la presión puede provocar una hemorragia cerebral, un infarto cardiaco, ceguera aguda, e incluso insuficiencia renal.

“Eso pone en riesgo la vida. Si no se muere la persona puede quedar con determinado nivel de discapacidad”, advirtió el galeno.