La vicepresidenta compañera Rosario Murillo, destacó la reunión que sostuvieron el Papa Francisco y el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, en la que abordaron temas de vital importancia como la paz y la defensa de la dignidad humana.

Tenemos lindas palabras del Papa Francisco esta mañana cuando se reunió con el secretario general de Naciones Unidas, hablando de la paz en el mundo, hablando de la defensa de la dignidad humana, uniendo sus voces para trabajar por la dignidad humana, para gestionar los grandes problemas de la humanidad: la migración, la trata de personas, las amenazas del cambio climático, el desarme, las guerras también para elevar la voz en precisamente defensa de esa dignidad humana ‘tantas veces explotada y pisoteada’. En su mensaje el Santo Padre da gracias por todo el bien que hay en el mundo y por todos los que se comprometen gratuitamente, que gastan su vida sirviendo. Da las gracias por quienes no se rinden y tratan todos los días de construir una sociedad más humana y más justa”, destacó la compañera.

Recuerda el Santo Padre que no podemos ni debemos mirar para otro lado ante las injusticias, las desigualdades, el escándalo del hambre en el mundo, de la pobreza, de los niños que mueren porque no tienen agua, no tienen comida o no tienen los cuidados necesarios. Dice el Santo Padre que no podemos cerrar los ojos ante nuestros hermanos que por causa de los conflictos, de la violencia, de la miseria, de los cambios climáticos, tienen que dejar sus países y a menudo van al encuentro de un triste destino”, agregó.

Además, dijo que “nos pide como humanidad que no permanezcamos indiferentes a los ataques contra la dignidad, contra la vida de todos los seres, sea incluyendo al que todavía no ha nacido, que tiene derecho a la vida, la de cualquier persona necesitada de cuidado. Nos está hablando de la solidaridad el Papa Francisco, que no ignoremos, que a veces se usa la religión para incitar al odio, a la violencia, la opresión y al fanatismo ciego. Que no se use la religión para incitar al odio, dice el Santo Padre”.

La compañera Rosario Murillo señaló que “nosotros, todos, trabajamos aquí desde nuestra fe, nacimos como cristianos, vivimos en un país cristiano y asumimos el compromiso de luchar para que a todos nos sea respetada nuestra dignidad y nuestros derechos, el derecho a la vida con bienestar, a la vida con seguridad, a la vida con alimentos, a la vida con educación, a la vida con salud, a la vida como corresponde a los seres humanos y a la vida en paz, sobre todo, todo lo demás llega con la paz, si tenemos paz tenemos gran parte de lo que necesitamos desde la paz, y si hay un compromiso cristiano desde la paz construimos el bienestar, desde la paz, el respeto y la dignidad de las personas”.