La biodiversidad de Bang Kachao, una pequeña península calificada como el "pulmón verde" de Bangkok, está amenazada por los residuos que bajan por el río Chao Phraya a su paso por la metrópoli tailandesa.

Esta península de vegetación frondosa, aldeas tradicionales y templos es un apéndice de la provincia de Samut Prakan que se inserta en la capital de los atascos y rascacielos como si se tratara de la pieza de un puzzle.

Los residentes y empresarios como Jiratyu Tulyanond, dueño del hotel Bangkok Tree House, se afanan por mantener verde Bang Kachao, que cubre más 1.900 hectáreas surcadas por canales, plantaciones ecológicas y parques frecuentados por oleadas de urbanitas.

Al otro lado del río, se alzan el puerto y las fábricas, incluida una refinería de fosfatos, de Bangkok, una metrópoli de unos diez millones de habitantes que produce una cantidad ingente de residuos.

"Hacemos lo que podemos, pero es difícil retirar la basura que viene del río. A veces tenemos la ayuda de las autoridades locales, pero solo de vez en cuando. No es suficiente", señala a Efe Jiratyu, quien abrió su hotel en marzo de 2012.

"Mi intención era construir un hotel que ponga el medio ambiente por delante de algunas comodidades de los clientes, que a cambio se alojan en un entorno más ecológico", explica el tailandés en el recibidor decorado con cañas de bambú.

El complejo utiliza mucho bambú y madera y está diseñado para ahorrar energía, con alimentación adicional de paneles solares, mientras que el menú está condimentado con gran variedad de fruta, pescado y nada de carne.

Emplazado en medio de arbustos, palmeras y plataneros, los insectos son habituales, aunque los empleados los mantienen a raya con productos naturales derivados de aceite de madera y citronela extraída de la hierba de limón.

"Tampoco utilizamos productos químicos en la piscina, sino que utilizamos plantas que depuran naturalmente el agua. Claro, el resultado es que el agua no es tan transparente, aunque sí apta para el baño", apunta el dueño del hotel.

El área de Bang Kachao es un lugar privilegiado para los excursionistas que realizan rutas en bicicleta, almuerzan en el colorido mercado flotante o pasean a la sombra de los grandes árboles y enredaderas de su parque forestal.

Este pulmón verde es un lugar privilegiado al encontrarse a escasos minutos de la capital, ya sea desde la línea del tren elevado, conocida como BTS, y luego cruzando el río o a través del puente Bhumibol.

Pero la cercanía con Bangkok también supone un peligro por la contaminación, visible en la basura que recala en la orilla del río o tirada entre los arbustos.

Según un informe de la ONG Greenpeace publicado en 2011, hay unas 30.000 empresas a lo largo del Chao Phraya, principalmente a su paso por Bangkok antes de desembocar en el Golfo de Tailandia.

Según una encuesta de aquel año, un 74 % de los residentes cercanos a estas áreas industriales, incluidas las provincias de Samut Prakan y Nonthaburi, expresaron su preocupación por la contaminación de químicos en el río.

La situación no ha cambiado, sino que más bien ha empeorado, en el área metropolitana de Bangkok, que también incluye a las provincias vecinas.

"La mayor parte de la contaminación proviene de los residuos que se tiran al río, también de los barcos. Seguiremos luchando, pero no es fácil", apostilla Jiratyu, mientras da pequeños sorbos a un refresco de flores natural, como manda la filosofía del lugar.

El pequeño vergel de Bang Nam Pheung, de unos 49 kilómetros cuadrados, se mantiene de momento a salvo de la vorágine del hormigón, aunque sus habitantes no den abasto para retirar las latas y bolsas que escupe el contaminado Chao Phraya.