La del sábado será la tercera final de Champions para el alemán.

El mediapunta Thomas Müller dejó de lado el protocolo que la mayoría de los jugadores cumplen antes de una final y habló sobre la final de la Champions League, este sábado, contra el Borussia Dortmund, en Wembley. Con sinceridad, el jugador dijo que no ve "ningún punto débil" en el Bayern Múnich, y que son sus rivales quienes deben encontrar los defectos del equipo bávaro.

"¿Nuestros puntos débiles? Tal vez le debería preguntar al Dortmund, que ellos decidan cuales son. Creo que no tenemos ningún punto débil. Ya jugamos muchos partidos sin recibir un gol y tenemos confianza para mañana", dijo Müller.

La confianza demostrada por el alemán tiene explicación. Pese a ser joven, a sus 23 años, Müller va para su tercera final de Champions – en 2010, perdió ante Inter de Milán, y en 2012, en casa, fue derrotado por el Chelsea. Sin temer a un nuevo fracaso, el mediapunta también muestra personalidad para decir que ya no siente la tensión de la final como otros jugadores.

"Los otros jugadores no tienen el mismo peso de la experiencia que yo tengo, después de las dos últimas finales. No me siento más tan nervioso como antes, es un partido normal de la Champions. Claro que mañana voy comenzar a tener escalofríos, pero esto es necesario. Nosotros sabemos lo que está en juego", declaró.

Con Müller entre los titulares, el Bayern entra al campo para enfrentar al Borussia Dortmund, en la primera final alemana de la historia de la Champions League, en el Estadio de Wembley, en Londres. El técnico Jupp Heynckes debe alinear el equipo con Neuer; Lahm, Boateng, Dante y Alaba; Martínez, Schweinsteiger, Robben, Müller y Ribéry; Mandzukic.