Hoy sigo luchando y lo continuaré haciendo en la medida que Dios me de vida para motivar desde la trinchera de los medios de comunicación en los que tenga incidencia, presencia y acceso para que todos cambiemos independientemente del costo que esto represente porque debo decir a los que ahora me malquieren que también hay muchísimas personas, más que las que me odian gratuitamente, que me felicitan y endosan mi lenguaje y planteamiento porque como yo se cansaron de caminar como el cangrejo, se hartaron de la descalificación, no de los unos contra los otros, sino entre los que viven viendo diablos de zacate donde no hay y que alimentados por sus propios miedos y fantasmas están aterrorizados por un cambio que no quieren para sus vidas.

Me parece tonto resistir el cambio porque es una energía vital que la usamos para transformar y quien ignore que éste país está cambiando es de otro planeta y el pueblo en su sabiduría lo rechaza y lo castiga porque es masoquismo, es ahogarse en el pasado o nadar contra una inmensa corriente que terminará por arrastrarte al fondo de la poza.

Mucho de eso le pasa a los oposicionistas que han sido relegados al infinito lado oscuro de la incapacidad porque dejaron que la necedad se adueñara de ellos para justificar en la composición del Consejo Supremo Electoral, en el fraude o cualquier pretexto, el beneficio que no encontraron en un pueblo elector que quiere propuestas, progresos y oportunidades que no se oyeron en todo ese archipiélago de siglas donde palabras como unión, puentes, sumas o multiplicaciones fueron devoradas por el odio dispersante, por los muros aislantes, por las restas que merman y por las divisiones que te debilitan y extinguen y de eso mucho padece la arrogancia que además se cree la última coca cola del desierto.

Alegrémonos los que nos dispusimos al cambio y los que deseamos hacer de Nicaragua un país mejor y que esa disposición la sostengamos para seguir haciendo presión por las muchas cosas que aún no cambian.

Hay una agenda de presente por la cual insistir y si es Daniel Ortega, Rosario Murillo o el FSLN quien nos la satisfaga que bien que así sea, pero si ellos no lo lograsen seguiremos presionando para que mañana la hagan efectiva otros, siempre y cuando se haga por el país porque a estas alturas, que hemos avanzado tanto lo andado, no debería existir retroceso a pesar, que hay voces que hipócritamente dicen amar Nicaragua y en el fondo se alegran por verla descarrilada por el único y miserable interés de endosar la responsabilidad al mismo Daniel Ortega que tuvo la humildad de cambiar, de pedir perdón y de reconocer los errores que otros que ya conocemos no han sido capaces de hacer.

Por ahora en esa indeclinable voluntad de seguir construyendo el futuro hay negociaciones que tienen por aspiración, al menos del lado gubernamental, aterrizar integralmente la paz que desde afuera nos fue arrebatada.

Nuestro diálogo con el pueblo es efectivo y permanente y se basa en no responder violencia con violencia ni odio con odio y para aquellos que creen que somos débiles porque nuestra opción el civilizada y racional, es responsable y patriótica, se equivocan porque construir la paz y hacer por la paz es tarea exclusiva de valientes porque el resultado es la búsqueda de la tranquilidad para el país y sus ciudadanos.

No me afectan entonces los comentarios que hacen sobre mi forma de ver las cosas desde el presente que vivimos y menos que me quiten el sueño los ataques llenos de odio que me lanzan en las redes sociales o que buscan en viejos archivos televisivos o radiales las posiciones contrarias que tenía con respecto al presente con la intensión de hacerme sentir cambiante o desde la idea más gráfica como un camaleón.

Saben qué yo soy liberal y por eso milito en el Movimiento Liberal Constitucionalista Independiente, MLCI y soy sandinista porque Sandino fue un liberal que nos inspira el orgullo de la nacionalidad y soy revolucionario porque la primera revolución que hubo en Nicaragua fue la del General liberal José Santos Zelaya, que fue víctima del imperio norteamericano por sus posiciones nacionalistas y quienes no saben nada de esto son individuos que jamás comprenderán lo que es la evolución, lo que es el cambio y la transformación y eso sí es pecado porque no cambian sabiendo que lo que hacen está mal y continúan igual que ayer solo porque creen que en la inamovilidad política se fundamentan los principios y eso simplemente es una enorme tragedia porque no evolucionaste, porque el tiempo te pasó por encima, te molió y no cuenta te diste y de ahí la inmensa apatía de un pueblo contra todos esos partidos y líderes acabados y vencidos por el peso de sus inagotables fracasos.

 

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA