El concepto más invocado y repetido en la perorata de los truhanes de la política es la democracia. Para ellos la democracia es aquí, es allá, es arriba, es abajo y debe estar en todas partes y no tengo duda que eso deba ser así. Sin embargo, a pesar de que la apariencia sugiere que les es importante no deja de inquietarme si ello es realmente cierto porque de pronto veo cosas que representan poner a la democracia frente a un paredón de fusilamiento y los que tiran del gatillo son los dizques abanderados de la democracia.

Cuando hablo de estos estafadores de la democracia no solo hablo de los de aquí sino de todos los que también más allá de nuestras fronteras hablan de ella de la boca al labio siendo una práctica hipócrita de conceptos francamente fascistas cuyo único fin ha sido, que minorías manipuladoras pero acaudaladas, alcancen el poder, no para desarrollar a sus respectivos países sino para ponerlos a disposición del imperio que les creó las condiciones ilegales e ilegítimas para continuar saqueándolos.

La democracia ha sido para todos estos truhanes única y exclusivamente una llave para abrir las puertas del infierno y el atraso para pueblos que hoy en América latina están en pie de lucha y créanme que todos esos falsos demócratas que hablaban de libertad pero que no decían que era la de los esclavos y que hablaban de paz, pero que se referían a la paz de los cementerios hoy están asustados y saben que de tanto mentir y robar la América rebelde dio el medio vuelco y viene por ellos.

Estos que hablaban de democracia, por supuesto en un sentido totalmente reducido a su verdadero significado, quedaron al desnudo y expuestos de tal manera que los que lograron llegar en los últimos años van de salida y a riesgo de caer presos y los que esperaban hacerlo, sabiendo que por los votos les resultaría imposible y que terminaron ejecutando golpes de estado o desconociendo elecciones, quedaron en la misma condición y lo peor es que abandonados a su suerte por un imperio que proponiéndose como paradigma del modelo democrático que quiere para el mundo los abandonó pero no sin antes terminar odiado por su actitud intervencionista.

¿Pueden el imperio norteamericano y sus peleles en América Latina darnos clase de democracia o decirnos cómo se hace una si no la practican y si por el contrario sus acciones injerencistas e invasivas la niegan o peor aún la destruyen dejando tras de sí una estela de sangre macabra que no admite el más mínimo perdón, porque después de todo es un flagelo constantemente repetido desde hace más de dos siglos?

¿Es acaso democrático avalar que un loco se proclame, por sí y ante sí, como presidente de un país que no lo eligió, solo porque el imperio le dijo hazlo?

¿Qué demócratas pueden ser aquellos gobiernos que reconocen a un demente como Juan Guaidó si la República Bolivariana de Venezuela tiene a uno, Nicolas Maduro, que fue electo por el voto de sus ciudadanos?

¿Si la elección por la vía del voto es la más alta expresión política de la democracia, entonces como puede existir un organismo hemisférico como la O.E.A, que impone a un delegado, en representación de un país que ya no es parte de él porque decidió separarse soberanamente de su agresor?

¿Cómo es posible que medios de comunicación internacionales que se han pintado de demócratas e independientes desconozcan la voluntad de los pueblos y se hagan del lado de los perdedores para deslegitimar a los que verdaderamente se alzaron con la victoria?

¿Para qué sirven esas segundas vueltas electorales, creadas con el cuento de la legitimidad, si en realidad únicamente funcionan para que los perdedores se junten contra el que recibió la mayoría de los votos?

¿Qué constancia de demócrata puede tener alguien cuando solo acepta los resultados que le favorecen a él, pero cuando pierde, aún bajo una inmensa y pesada montaña de votos, entonces te grita en tonos de denuncia que hubo fraude, aunque la penqueada haya quedado más que demostrada?

¿Qué nivel de conciencia democrática puede tener alguien que egoístamente, por el solo hecho de saber que no va a ganar, porque no sirve, porque nunca propuso, porque es tóxico, porque es feo, porque es tapudo o porque simplemente le cae mal a todo el mundo, entonces te llama a la abstención y con ello afectó a otros con sus mismas características perdedoras como aquí en su oportunidad lo hizo la gritona insoportable de Violeta Granera que cuando no era candidata las elecciones eran malas, después cuando fue entonces eran buenas y cuando al final, su compañero de fórmula le dejó oliéndose el dedo y nadie más la recogió, entonces después de ella el diluvio?

La democracia está mal conceptuada desde la mente cochina de los truhanes. La anarquía en su más rancia y cruda estupidez, ni siquiera digo bestialidad, porque hay bestias que saben qué camino andar y por dónde no andar, ignoran que hoy la democracia, o sea el poder del pueblo, está en las calles luchando contra modelos, como el neo liberal, el top del capitalismo salvaje, para recuperar la esencia de la democracia que en paz, libertad, pero también con soberanía e independencia, quiere crear su propio modelo de sociedad, con las características particulares de cada uno de sus pueblos y no el que quiere imponernos cada inquilino que desde la Casa Blanca cree ser el presidente del mundo.

Nicaragua está construyendo la democracia que el imperio norteamericano jamás quiso que tuviéramos. Próximos a celebrar en el 2021 el bicentenario de nuestra independencia seguimos luchando contra ese monstruo que con su injerencia, intervención e invasión nos condenó al atraso y a la pobreza contra la cual hoy luchamos democráticamente.

Lograr lo que tenemos hoy ha sido un proceso largo, producto del trabajo y de la voluntad de un sector mayoritario de la clase política de nuestro país, pues hay otro, y hay que reconocerlo, que solo piensa en arrebatar el poder para volverse a enriquecer, para tomar de los demás lo que no les pertenece y quedarse incluso, tal es su voracidad hasta con nuestras esperanzas y lo peor a nombre de una democracia que de la que no saben ni cómo se escribe pues en su yo interno, en cada uno de ellos, hay un dictador que saborea cada gota de sangre que nos han causado, que es incapaz de conmiserarse con el dolor ajeno y que solo vive para estorbar, para corromper el ambiente de paz con la anuencia de obispos y sacerdotes que santifican el terror desprendido de sus propios odios.

La democracia no es abstracta. Es un régimen en el que decidimos vivir y que se construye desde elecciones libres como las que hemos tenido aquí, donde nadie dirige el voto de nadie, pero que sí determina la elección de nuestros gobernantes, no por una imposición sino una decisión colectiva que los perdedores deben respetar porque demócrata no es solo el que gana, sino que es más aquel que pierde y lo reconoce.

Que hay inconformidades por los mecanismos electorales, sin duda y hay que perfeccionarlos, pero la verdad es que nunca el sistema sustituyó o alteró la voluntad popular como aquí se pretende decir que ha sucedido desde el 2007 porque no dicen lo mismo de los del 90, del 96 y 2001, porque esos fueron ganados por partidos que no fueron el FSLN.

Estemos claros sin embargo que la democracia, debe buscar entre otras cosas, una mejor sociedad y una adecuada convivencia entre la ciudadanía; debe luchar contra la desigualdad, debe reducir las brechas económicas y buscar el bienestar y el respeto de los derechos humanos porque la democracia es mucho más que elecciones.

Es imperativo meditar sobre qué hemos pasado, que nos señala la historia, dónde estamos, de dónde venimos, cuánto hemos avanzado y cuál debe ser nuestra siguiente meta desde las instituciones públicas y privadas, desde nuestra nicaraguanidad ciudadana y todos juntos como nación o al menos entre el componente mayoritario en el país porque tampoco se trata de como las minorías no quieren entonces las mayorías dejaremos de andar.

Las instituciones deben profundizar la estrategia para hacerse más creíbles ante el pueblo al que sirven fundamentándola en la equidad y profesionalismo en su atención y aunque hemos mejorado se puede dar mucho más a fin de hacerlas más fuertes, más sólidas y por supuesto más accesibles.

Como ciudadanos debemos velar y cuidar los valores democráticos para cotidianamente ser parte de las soluciones y no de los conflictos porque aquí se ha vuelto muy común entre los truhanes confundir la libertad con el libertinaje y son tan descerebrados que creen que el caos y sus protestas violentas los hace paladines de la democracia cuando lo que hacen es aterrorizar y violar los derechos de los demás en cada una de esas patéticas demostraciones de fracasos disfrazadas como “protestas express”.

Nos corresponde a los verdaderos demócratas de este país ser contestes, a través de nuestras actitudes, contra aquellos que quieren desplazar la democracia que vivimos para imponernos su yo dictatorial. El objetivo de ellos no puede ser liberarnos si somos libres, no puede ser traer la paz porque representan la guerra, el odio, la muerte y menos que nos sugieran ser la esperanza porque todos los días intentan arrebatárnosla con el apoyo del enemigo externo de nuestro amado país.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.