El Teatro Rubén Darío junto con la embajada de la República de Alemania en Nicaragua, puso en escena la Cantata del Café del célebre músico alemán, violinista y compositor Johann Sebastian Bach (1685‑1750) que escribió una obra sencilla que narra la afición de una joven alemana a esta bebida que fue introducida en esa nación en los años 1730.

Al coloso de las artes llegaron decenas de nicaragüenses y alemanes radicados en el país, que pudieron deleitarse de una hora de música lírica, interpretada en este caso por tres jóvenes talentosos que están incursionando con buen éxito de este género.

Esta obra también será llevada a Matagalpa para que pueda ser admirada por las familias de esa ciudad.

La Cantata del Café es una obra de Johann Sebastian Bach y se considera como ópera cómica y refleja como aparece la tradición del café en Alemania. El café poco a poco fue siendo una referencia de una bebida que se fue masificando, pero al inicio era una bebida medio exótica y a la gente que tomaba café, en esa época, la miraban raro, y es el caso de esta cantata donde la hija tomaba mucho café y el padre se lo prohibía, relató el director del teatro, el compañero Ramón Rodríguez

Y en efecto, cuando la Cantata se va desarrollando se viven todos esos momentos cuando Lieschen desafía a su padre Schlendrian, quien le prohíbe tomar café.

A Schlendrian no le gusta ese hábito, así que se lo prohíbe bajo pena de no casarla nunca. Ella promete no beberlo más pero le exige buscarle marido. Ella en secreto decide que sólo aceptará a un esposo que le entregue su palabra de que será libre para beber todo el café que ella desee.

En muchos momentos la obra se vuelve cómica, los asistentes disfrutan y ríen en las diversas ocasiones que Schlendrian prohíbe a su hija tomar café, pero ella muy dulcemente lo desafía.

Es una obra que se adapta a un país como nosotros porque somos un país cafetalero y justamente nos alegra porque estamos promoviendo esta relación cultural entre la embajada de Alemania, el teatro y la Camerata, señaló Rodríguez.

Moritz Jacobshagen, encargado de cultura de la embajada de Alemania, indicó que promover esta cantata del café, es un excelente ejemplo de la amistad entre Nicaragua y su país.

Es una amistad que va más allá de los gobiernos, es una amistad entre los pueblos y es una amistad que tiene mucha historia que data desde el siglo 19 cuando llegaron los alemanes al norte del país, se dedicaron al cultivo del café y creo que esta obra todo eso lo simboliza muy bien, puntualizó Moritz.

Adriana Ugalda manifestó que es muy buena oportunidad para el pueblo nicaragüense conocer la música lírica de Alemania y sobre todo cuando tiene que ver con la cultura del café, la que también existe en Nicaragua.

Es muy bonito compartir la música internacional, en este caso la cultura alemana, hemos conocido su música o parte de ella. Afortunadamente nuestro país tiene amistad con Alemania desde hace mucho tiempo y esto es una oportunidad de intercambio en el arte, señaló Adriana.

Erika Seyjas (soprano), Anderson Piaspam (barítono) y Eduardo Espinoza (Tenor), fueron los tres artistas principales de la obra.