Este fin de semana en todos los municipios de nuestro país, miles de cristianos evangélicos se concentrarán en calles y plazas, para celebrar el 450 Aniversario de la traducción de la Biblia al castellano. Momento propicio para darle gracias a Dios por los precursores del Evangelio, por los colportores que en momentos muy difíciles entregaron la Biblia en manos del pueblo, por los jóvenes que alfabetizaron a miles de hermanos nicaragüenses, por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional que honra a Dios mediante el amor hacia el prójimo y por propiciar espacios de paz y reconciliación.

En verdad este es un gran acontecimiento que nos obliga a todos a reflexionar sobre el milagro de la Palabra revelada, la Palabra encarnada y la Palabra escrita y, de como Dios en el tiempo y el espacio preservó para sus hijos un Testamento que contiene una gran herencia y promesas vigentes hasta el día de hoy. Herencia, promesas y bendiciones a las que se tiene acceso por el leer y el oír “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17) En consecuencia el no poder estudiar la Biblia en el idioma del pueblo es como tener un libro sellado. A esto se refería el profeta bíblico cuando dijo: “Y os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual, si dieren al que sabe leer, y dijeren: Lee ahora esto; el dirá: No puedo, porque esta sellado. Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto: el dirá: No sé leer” (Isaías 29: 11,12).

No hace mucho, apenas 54 años atrás la biblia era como un libro sellado para millones de personas de habla hispana, quienes no podían leer el texto sagrado en los idiomas originales. al grado que los fieles católicos asistían a las misas a escuchar las homilías en latín sin entender nada de lo que decía el sacerdote. Mientras eso sucedía en las parroquias católicas, en los valles y comarcas de Nicaragua los pioneros de las iglesias evangélicas repartían biblias al pueblo en su propio idioma estableciendo de esta manera un vínculo directo con los sectores más pobres y humildes.

EL PLAN DE DIOS ESTABA EN MARCHA

No era la voluntad de Dios que los pueblos de habla hispana escucharan su Palabra en otros idiomas o que su Testamento fuera como un código secreto, con acceso solo para las minorías privilegiadas. Esfuerzos importantes se llevaron a cabo por parte de eruditos católicos y protestantes para lograr traducir al castellano importantes fragmentos del canon bíblico. Previo a la publicación del trabajo completo de Casiodoro de Reina, las biblias existentes (o parte de ellas) en lengua castellana, eran traducciones hechas a partir de la Vulgata de San Jerónimo de Estridón. La Biblia del Oso fue publicada en Basilea, Suiza, el 28 de septiembre de 1569. Su traductor fue Casiodoro de Reina, religioso católico español convertido al protestantismo, Esta primera edición completa de la Biblia en castellano​ recibe el sobrenombre de Reina Valera por haber hecho Cipriano de Valera la primera revisión de ella en 1602. Es así que a partir del 28 de septiembre de 1569 –hace 450 años- que el mundo de habla hispana comenzó a leer el texto sagrado en su propio idioma.

En nuestro caso en 1999 y 2010 se les hizo justicia a los pueblos originarios miskitu y mayangna. Líderes de la Iglesia Morava establecida en el Caribe nicaragüense desde el año de 1849, junto con frailes capuchinos fueron los precursores de importantes traducciones de la Biblia a la lengua vernácula de los pueblos originarios. En 1999 se publicó Papang Yulni (La Palabra de Dios) en lengua mayangna y en el 2010 Dawan Bila (La Palabra de Dios) en lengua miskita.- ambas publicaciones contaron con el apoyo y asesoría del CIEETS y de las SBU. Cumpliéndose de esta manera con el propósito de Dios para los pueblos originarios, herederos de las promesas eternas.

EL PROCESO DE LA PALABRA

La palabra escrita que hoy está contendida en la Biblia, primero fue una palabra escondida en la mente de Dios, que luego es revelada e inspirada. “Toda la escritura es inspirada por Dios y útil…En un tercer momento la Palabra revelada a patriarcas y profetas se hace carne y habita entre nosotros. Misterio y milagro que se conjuga en lo revelado en San Juan:.1 y 1: 14 “En el principio era el Verbo (La Palabra), y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habito entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” Esta revelación es la síntesis del misterio de la encarnación del Verbo en el vientre fecundo de la virgen María. A partir de este momento ya la voz de Dios no tenía como intermediario a los patriarcas, a los profetas o a los ángeles, sino que era directamente por medio de su hijo Jesús. De lo cual da testimonio el escritor a los hebreos cuando declara: “Dios habiendo hablado muchas veces, y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas. En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyo heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo (Hebreos 1: 1-2)

Posteriormente aquella Palabra que estaba en la mente de Dios, que fue revelada y encarnada, pasó a experimentar otro milagro, sobreviviendo a la tradición oral constituyéndose en Palabra escrita que expone y revela el plan de salvación para la humanidad ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no son enviados? (Romanos 10: 14, 15)

LA PALABRA DE DIOS ES VIVA Y EFICAS

 Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, Y no vuelven allá sino que riegan[a] la tierra, Haciéndola producir y germinar, dando semilla al
sembrador y pan al que come, Así será Mi palabra que sale de Mi boca, No
volverá a Mí vacía, sin haber realizado lo que deseo, Y logrado el proposi-
to para el cual la envié” ( Isaías 55: 10-11) Esto quiere decir que la palabra de Dios, tiene poder de producir cambios profundos y radicales en la vida de las personas y en la sociedad. La palabra de Dios es como un rio profundo, que su caudal no se agota y que a su paso da vida a todo aquel que toma de esa agua; porque “Secase la hierba, marchitase la flor, más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre”. (1 de Pedro 1: 24). Es una palabra eterna y su cumplimento invariable “Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla” (San Mateo 5: 18)

LA BIBLIA ES EL LIBRO MAS LEIDO

Las traducciones de la Biblia han sido numerosas, se ha traducido a 450 lenguas de forma completa y a más de 2000 de forma parcial, lo que convierte a la Biblia en el libro más traducido de la historia. ​ Algunas de ellas han sido trascendentales para el desarrollo de las lenguas y las culturas en que se dieron, pero sobre todo su influencia en la historia, en la ciencia, en el conocimiento y en la transformación social y espiritual de los pueblos ha sido trascendente. La Biblia es el Libro que contiene el mensaje de Dios para la humanidad. Trata de Dios y de la condición humana. Desde sus primeras páginas enseña que hay un Dios creador, que requiere obediencia, fidelidad y responsabilidad. Relata que el fracaso de la humanidad nace en su desobediencia a Dios, al escoger su propio camino y voluntad. La Biblia, además, nos habla de la acción y la revelación de Dios, de su amor y su poder salvador manifestado en medio de la historia humana. La Biblia es Palabra de Dios, pues a través de ella Dios habla a su pueblo, y le da a conocer su voluntad y sus formas de actuar en el mundo. La Biblia nos habla de Leyes, Decretos y Estatutos y por sobre todo nos revela el gran amor de Dios para la humanidad al enviar a su único hijo Jesús a este Planeta Tierra a nacer del vientre de la Virgen María para rescatarnos de la muerte eterna y darnos vida en abundancia. Solo el pensamiento de Dios es antes de la palabra y esta una vez dicha genera la acción liberadora en las personas y en la sociedad.

NICARAGUA ES TIERRA FERTIL PARA LA PALABRA DE DIOS

Nicaragua es una tierra fértil donde la Palabra de Dios germina y da frutos, corre y es glorificada en medio de su pueblo. Su efecto transformador es presente y real, no solo porque la inmensa mayoría de los nicaragüenses somos creyentes en el Dios de la vida, sino porque hemos asumido como un valor cristiano el amor y la solidaridad hacia al prójimo. Por lo que puedo afirmar que la vida de este pueblo – en sus distintas áreas- está marcada por la Gracia de Dios

Una de estas áreas es la implementación de una política social inspirada en Valores Cristianos, Ideales Socialistas y Prácticas solidarias, cuyas acciones tiene como sujeto principal al prójimo. En ese horizonte el Evangelio nos enseña que el amor al prójimo es un componente esencial de la fe cristiana. “Porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto” (1 Jn 4:20) …. “El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está aún en tinieblas” (1 de Juan 2: 10) porque “en esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: cualquiera que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios”. (1 Juan 3: 10) aquí el binomio Fe y obra se sintetiza en el amor y en la justicia hacia al prójimo, pilares fundamentales para la construcción de la paz.

Celebremos con fe y alegría este 450 Aniversario de la traducción de la Biblia al castellano y no nos contentemos solo por tener la Biblia en nuestras casas o por llevarla a nuestras iglesias. La Biblia es para escudriñarla y por sobretodo ponerla en práctica. El apóstol nos exhorta: “ Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se consideró a sí mismo, y se fue, y luego se olvidó qué tal era, para que no seamos oidores olvidadizos, sino hacedores de la verdad. (Santiago 1:22-27). Por tanto, no nos preocupemos por lo que no entendemos de la Biblia. Preocupémonos por aquello que entendemos y no lo aplicamos a nuestra vida.

*Presidente de la Coordinadora Evangélica y del Movimiento Pastoral Justicia y Paz.