Un día como hoy se celebra el Día Nacional de los derechos políticos de la mujer y en Nicaragua no fue hasta hace 62 años que las nicaragüenses pudieron ejercer por primera vez el derecho al voto.

El grupo de mujeres encabezadas por Josefa Toledo de aguerrí lucharon porque se les tomara en cuenta en la vida política del país creando la Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer.

El acceso de la mujer a la política en el mundo comenzó a finales del siglo XIX, cuando les fue reconocido el derecho al voto, aunque en algunos países la aprobación del voto femenino llegó hasta mediados del siglo XX.

La igualdad de oportunidades para las mujeres se da en el ejercicio de la participación y representación en los puestos, en la toma de decisiones que incrementan día a día.

En los años 80 con la Revolución, el Frente Sandinista asumió las voces y las luchas de las miles de mujeres. Este movimiento rompió con la visión de subordinación, minimización y reducción de la mujer en el ámbito privado y público que sobre posicionaba al hombre.

La Revolución Sandinista reconoció la plena igualdad entre hombres y mujeres en el campo de los derechos políticos, quedando complementado en la constitución política de 1987 hasta la actualidad y que indica:

“Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho a igual protección. No habrá discriminación por nacimiento, credo político, raza, sexo, idioma, religión, posición económica y social… y agrega, que se estable igualdad de condición en el goce de sus derechos políticos, en el ejercicio del mismo y en el cumplimiento de sus deberes y responsabilidades, existe igualdad absoluta entre el hombre y la mujer.

A partir del 2007 que inicia un nuevo proceso de democracia participativa que incluye, promueve y reconoce la acción colectiva de las mujeres como protagonistas y sujetos políticos; esto se plasma por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional que preside el Comandante Daniel y la Compañera Rosario.

Desde  ahí las mujeres empezaron a ser nombradas titulares de instituciones del Gobierno, llegando a la fecha a ocupar el 50% de los cargos máximos en todos los Ministerios del Estado.

Esa política de participación que inició siendo propiamente de un Gobierno y luego de un Estado, y en la actualidad casi todos los poderes del Estado cuentan con una Política de Género que indica que los puestos deben ser repartidos en un 50% para hombres y un 50% para las mujeres.

Un ejemplo claro de esto es la Vicepresidenta de la República, la Compañera Rosario Murillo y Doctora Alba Luz Ramos quien se desempeña como Presidenta de la Corte Suprema de Justicia y tanta otras que se encuentran en cargos como Ministras, Alcaldesas, Vicealcaldesas, Concejales, Diputadas y Directoras.

El poder público en Nicaragua se ha venido transformando paulatina y progresivamente con el protagonismo, inteligencia, capacidad y eficiencia de las mujeres. Sin duda alguna la mujer ha participado y sigue participando como heroína, guerrillera y dirigente política; haciendo de esto un reconocimiento histórico de sus derechos políticos.