El indiscutible sonido de la locomotora en la estación del ferrocarril ubicada en Sabana Grande, en el municipio de Managua, anunciaba el momento en el que miles de capitalinos abordaban la inmensa unidad de transporte que transportaba a muchos comerciantes y pasajeros que se transportaban al interior de nuestro país.

Para la gran mayoría de los usuarios, este medio de transporte era el medio más económico y seguro de transportarse a los departamentos, donde al igual que en la capital existían las estaciones de desembarque, así como la venta de alimentos que eran consumidos por los mismos usuarios.

Sin embargo, a pesar de que el tren fue el medio de transporte más accesible para los nicaragüenses de escasos recursos, el gobierno neoliberal que inició en 1990, tomó la nefasta decisión de acabar con este medio de transporte, lo cual lograron con la venta del mismo y la destrucción de sus vestigios.

Al igual que en algunos departamentos de nuestro país, las garras de esta destrucción no tuvieron alcance, tal es el caso de la estación ferroviaria ubicada en Sabana Grande, al este del centro de la capital, la que a pesar de los años conserva su estampa natural y una inmensa cantidad de recuerdos y añoranzas por parte de aquellas personas que vivieron mágicos momentos en este sitio.

Doña Ena Campos, una mujer de aproximadamente 60 años y quien desempeñara el trabajo de agente de ventas de boletos en la antigua estación de esta localidad, recuerda con mucha nostalgia cada uno de los momentos que vivió mientras laboró en la estación del tren.

“Recuerdo que el tren venía de Veracruz, pasaba por esta estación y se dirigía hacia Managua, este era nuestro medio de transporte. Aún conservo muchos recuerdos de esa época porque había mucho comercio, las mujeres venían a vender hornadas, puesto que nuestra comunidad de dedicaba a este tipo de trabajo, todo era muy alegre y el movimiento comercial era grandísimo”, señaló Campos.

Para esta mujer que con la mirada perdida en los recuerdos, manifestó que con la desaparición del tren, se ocasionó un duro golpe a la economía de los usuarios, tomando en cuenta que el precio del pasaje era accesible al bolsillo de los usuarios.

“El pasaje era muy barato, recuerdo que tenía un valor de 45 centavos, sin embargo la tarifa variaba según el lugar donde se dirigían los usuarios, pero estos no superaban los dos pesos. Además de trasladar a los pasajeros, también era utilizado para la transportación de trigo, ganado y otros productos de suma utilidad”, manifestó.

La particularidad de la estación de Sabana Grande eran los cruces que se producían entre los autocarriles y el tren, los que se producían al momento en que estos venían de la capital y desembarcaban los productos de una de las unidades y las trasladaban a la otra, la coordinación de esta actividad se producía a través del telégrafo.

Este medio de comunicación (telégrafo) que en su momento era el único en existencia estaba a cargo de don Héctor Gaitán, esposo de Ena, con quien trabajó por muchos años en este lugar y que también dio inicio a una bella historia de amor.

“Yo me dedicaba a trabajar en las comunicaciones, era quien manipulaba el telégrafo de la estación, muchos recuerdos bonitos quedaron en mi mente, porque fue nuestro sustento por muchos años, además fue aquí donde conocí a mi actual esposa, con quien logré procrear a diez hijos, los que crecieron en estas instalaciones y disfrutaron de la etapa del tren”, añadió Gaitán.

“El tren dejó en mi vida recuerdos alegres y tristes porque estuve en peligro, en muchas ocasiones la guardia atentó en contra mía, por defender este lugar con todas mis fuerzas pero el amor hacia mi trabajo fue lo que me impulsó continuar en este lugar a pesar de todo lo ocurrido” dijo.

Ambos eran los encargados de administrar los ingresos económicos de la estación, eran quienes llevaban los registros de la cantidad de usuarios y a diario enviaban a la capital el dinero y el informe.

La triste historia de la desaparición del tren

Durante nuestra conversación con estos dos antiguos trabajadores de la estación de Sabana Grande, logramos ver en sus rostros la tristeza que les causó la noticia de la clausura de aquel lugar que por muchos años fue su centro de labores y el espacio en el que lograron conocer a muchos ciudadanos con quienes entablaron amistad.

“Recuerdo que fue para 1993, cuando el gobierno de ese momento nos notificó que la empresa ferroviaria no tenía los recursos necesarios para continuar pagando nuestros salarios, esa noticia nos llenó de mucha preocupación, porque además de saber que nos quedaríamos sin empleo lo que más nos afectó fue saber que dejaríamos ese lugar que para nosotros era muy especial”, añadió Ena.

“La desaparición del tren para nosotros fue muy triste, aún conservo recuerdos muy bonitos de cuando llegaba el tren a descargar y a montar pasajeros, era muy agradable sentir el olor de las comidas que traían a vender las vivanderas y el bullicio de la gente”, dijo Gaitán.

Con la desaparición del tren, se sumaron también las malas intenciones de un grupo de oportunistas que pretendieron desaparecer la estación ferroviaria, sin embargo, el valor sentimental que estas tenía para los trabajadores logró que ellos tomarán la iniciativa de preservarla tal y como lo han hecho por casi veinte años.

“Nosotros como trabajadores viejos acordamos quedarnos en las inmediaciones de las estaciones, con el único propósito de conservar la infraestructura de las mismas porque nosotros sabíamos que si estos lugares quedaban solos, sobraría quien los saqueara y efectivamente fue lo que sucedió en muchos lugares, sin embargo nosotros nos quedamos aquí y por ello aún conservamos estas instalaciones”, destacó Campos.

“Son muchos los que han venido hasta este lugar a querer comprar esta propiedad, sin embargo nosotros hemos mantenido la postura de conservarla con mucho cariño, porque es lo único que subsiste de esa parte de la historia de nuestro tren, por ello tratamos de darle el mantenimiento necesario para que los jóvenes conozcan un poco de lo que fue el tren”, afirmó la dama.

La antigua estación de Sabana Grande, se ubica en las cercanías del cementerio de esta comunidad, dicho lugar conserva la misma infraestructura, sus ventanillas y por supuesto el bello recuerdo de lo que una vez fue uno de los puntos de reunión de miles de usuarios de la gran máquina de acero.