Los devotos de Santo Domingo de Guzmán acompañaron a su imagen, bailando al son de filarmónicos, en su regreso a Las Sierritas.

Tradicionalistas de todas las edades se congregaron en las afueras de la iglesia Santo Domingo en el barrio 19 de Julio desde muy temprano, para salir con rumbo al gancho de caminos, en el mercado Oriental.

Unos vestidos de vaquitas, algunos pintados de rojo y otros de negro, manifestaron su fervor religioso, pero principalmente su deseo de continuar manteniendo vivas las tradiciones del pueblo.

"Ya son 12 años los que llevo y lo hacemos por tradición. El año pasado le pedimos por la situación que estaba el país y gracias a Dios se compuso y miro que todo está bien, está calmo", dijo el joven Jarvin Joaquín, bañado completamente de aceite negro.

 

 

 

 

 

Asistida con un andarivel, doña Rosa María Baca, de 80 años llegó a la iglesia para pagar su promesa como lo ha hecho durante 50 años consecutivos.

Me parece muy bien que se mantenga, este es el único, es el Señor. Yo veo todo, todo muy bonito”, dijo antes de ingresar al templo.

Llegando al mercado Oriental, el santo bajó de su barco y fue ‘bailado’ por los cargadores durante el tope con Santo Domingo de abajo, que ha llegado a la capital desde su templo en San Andrés de la Palanca, Ciudad Sandino.

Allí, hizo su presentación también el Cacique Mayor, Óscar Ruiz, que a pesar de su condición física, año con año recoge las fuerzas necesarias para hacer honor a su tradición.

54 años, sigo como el indio salvaje y 49 años de haber sido nombrado el primer Cacique Mayor de Santo Domingo”, refirió al tiempo que destacó la tranquilidad con la que se han desarrollado las fiestas, “ha estado bueno, veo orden, poco licor ha habido”, agregó.

En su viaje de regreso, la diminuta imagen recorrió diferentes calles de Managua, hasta alcanzar la rotonda Cristo Rey, donde otros promesantes también lo recibieron con alegría y devoción.

Don Germán Coronado cumple 56 años de celebrar al santo. Usa tradicionalmente una vestimenta que recuerda a Vicente Aburto, el hombre que encontró al santo en las Sierritas.

Esta es una promesa de que uno en agradecimiento a Dios y a su santo, uno promete y lo que promete uno lo tiene que cumplir, porque dice el señor, que lo prometido lo tiene que cumplir. He sido promesante, tradicionalista, cargador del santo durante 56 años”, refirió.