Un 17 de Julio de 1979, el dictador Anastasio Somoza Debayle huyó de Nicaragua dejando el país sumido en una tristeza, debido a todas las muertes y torturas que ocasionó en su mandato. 

Una estela de muerte y sufrimiento quedó tras Anastasio Somoza Debayle, la noche del 17 de julio de 1979, cuando el dictador decidió abandonar Nicaragua y huir a Miami, después de gobernar el país de manera opresiva. 

Hijo del también presidente y dictador de Nicaragua, Anastasio Somoza García, que se mantuvo en el poder entre 1937 y 1956.

Debayle se mostró al igual que su padre a favor de la intervención estadounidense, un hecho que una vez más, le permitió alcanzar el poder en el país. 

El terror se extendió entre los nicaragüenses que sufrieron un estado de sitio, régimen de excepción que otorga grandes facultades a las Fuerzas Armadas hasta el año 1979. La censura también se encontraba a la orden del día.

Finalmente, el 17 de julio de 1979 a las 2:00 (hora local), el dictador abandonó el país en dirección a Norteamérica y poniendo fin al régimen somocista.

Años más tarde, viajaría a Guatemala y después a Paraguay, donde sería asesinado por un guerrillero argentino del Ejército Revolucionario del Pueblo.

Desde entonces, cada 17 de julio el pueblo nicaragüense sale a las calles para conmemorar su fiesta en grande y recordar su liberación de los somocistas, la recuperación de la democracia. 

Año con año se celebra el día de la alegría, donde muchos combatientes históricos ofrendaron su vida, lucha y esfuerzo por dejarnos un país libre y soberano, dejando una huella en la historia que no se borrarán del mundo ni de las mentes que hoy recuerdan esos días.