Estados Unidos se coronó por cuarta vez como ganador del Mundial Femenino de Fútbol, al derrotar 2-0 a Holanda en un partido disputado este domingo en Lyon (Francia). 

Esta es la tercera final consecutiva que disputa el equipo estadounidense que anteriormente logró hacerse con la copa en las ediciones de 1991, 1999 y 2015.

Los goles fueron de Megan Rapinoe, a partir de un penal sancionado con intervención del VAR a los 15 minutos del segundo tiempo, y de Rose Lavelle.

Como era de esperarse, Estados Unidos tomó la iniciativa y se paró en campo rival en el comienzo.

Las dirigidas por Jill Ellis apostaron a una alta presión, aunque en los primeros minutos no lograron tener profundidad en sus ataques.

Holanda esperaba y buscaba salir de manera veloz, aunque no encontraba los caminos para hacerlo.

La primera ocasión de gol del partido llegó a los 27 minutos y fue para las estadounidenses.

El complemento no defraudó y trajo consigo todas las emociones que se esperaban desde el inicio.

Sobre los 57', Stefanie Van Det Gragt fue a marcar a Alex Morgan con la pierna alta y le pegó una patada en el hombro. 

La delantera estadounidense cayó y, segundos después, la árbitro Stéphanie Frappart revisó la acción con el VAR.

Luego de verla en las pantallas, cobró el penal que Megan Rapinoe cambió por gol para decretar el 1-0.

La apertura del marcador cambió la tónica del partido. A las vigentes campeonas se les abrió el partido y rápidamente lograron el 2-0.

Rose Lavelle se despachó con una gran jugada individual que cerró con un remate esquinado.

La final fue emotiva, estuvo a la altura de un torneo que marcó un antes y un después para la disciplina.

Dan cuenta de la revolución que significó el certamen para el fútbol femenino en todo el mundo. "Ha sido el mejor Mundial femenino de la historia".