Llegará el momento en que los medios de comunicación, como antes del 18 de abril pasado hacíamos, volveremos a abordar temas que sean inyecciones de interés y de vitalidad para el crecimiento del país y que independientemente de que el origen sea político, económico, social o cultural, los nicaragüenses los vamos a tomar y aceptar con madurez, con tolerancia y con la certeza de que venga de donde venga lo expresado lo asumiremos con profundo respeto hacia la fuente que lo plantea.

Por ahora eso luce como un sueño. Vivimos una situación de crisis política injustamente impuesta desde afuera, que independientemente de quienes seamos los más y quienes sean los menos nos enfrenta porque la vida no cohabita con el odio y cuando este último ataca con todo su inmenso poder destructivo golpea el estado de ánimo de quienes deseamos vivir en paz y como seres humanos que tenemos límites también nos rebasamos por mucha tolerancia que se muestre ante la necedad que es el mal de todos males.

El odio, aunque se desprenda de las minorías es un enemigo muy peligroso. Me encanta recordar siempre la letra de aquella canción, “Adagio en mi país”, escrita e interpretada por Alfredo Zitarrosa que dice:

En mi país, que tristeza la pobreza y el rencor. Dice mi padre que ya llegará desde el fondo del tiempo otro tiempo y me dice que el sol brillará sobre un pueblo que él sueña labrando su verde solar.

En mi país que tristeza la pobreza y el rencor. Tú no pediste la guerra madre tierra, yo lo sé. Dice mi padre que un solo traidor puede con mil valientes él siente que el pueblo en su inmenso dolor hoy se niega a beber en la fuente clara del honor.

Tú no pediste la guerra madre tierra yo lo sé. En mi país somos duros el futuro lo dirá. Canta mi pueblo una canción de paz detrás de cada puerta está alerta mi pueblo y ya nadie podrá silenciar su canción y mañana también cantará.

En mi país somos duros el futuro lo dirá. En mi país que tibieza cuando empieza a amanecer. Dice mi pueblo que puede leer en su mano de obrero el destino y que no hay adivino ni rey que le pueda marcar el camino que va a recorrer.

En mi país, que tibieza cuando empieza a amanecer. En mi país somos miles y miles de lágrimas y de fusiles un puño y un canto vibrante yo lo sé el sol del pueblo arderá una llama encendida, un gigante nuevamente alumbrando mi tierra que grita, adelante, adelante.

Debemos ir hacia adelante, no ver más atrás. Caminemos sobre los surcos abiertos lanzando semillas de vida que fumiguen el odio y aunque ciertos que las batallas son duras no nos cansemos de construir la historia escribiendo todos los días la verdad real porque hay quienes escriben torcidos y quieren imponer hacia afuera una imagen de Nicaragua que no es legítima y quienes lo hacen son esos traidores que se coluden con el agresor para destruir la vida a todo un pueblo y contra esos las armas a utilizar son opuestas a las que ellos esgrimen y por eso es que desde el lado nuestro lo que insistentemente escuchamos es amor, paz, reconciliación, solidaridad y cristianismo.

Entre esas verdades que tenemos que marcar para ubicar a quienes no entienden el concepto de “NO REPETICIÓN” es que la amnistía no liberó a prisioneros políticos, la amnistía excarceló a delincuentes; que los excarcelados no son paladines, ni héroes ni libertadores, son terroristas, asesinos y saqueadores; que ni los que siempre estuvieron afuera y los que ya no están adentro jamás fueron ni serán demócratas, sino oportunistas que creen que el poder les será dado de las manos del imperio; que ni la policía está acuartelada ni la inmensa mayoría de este pueblo queremos repetir la triste historia de hace un año cuando la maldad nos arrebató nuestros derechos; que por la paz de toda la nación solo una de las partes en el diálogo fracasado montado por los comandantes del golpe fallido en la conferencia episcopal y del realizado en el Incae evidenció voluntad para asumir acuerdos que desmontaran el estado de terror al que nos condujeron la politiquería, chavalos que no saben ni cómo se llaman y empresarios de papel que sin tener nada que perder le besaron las patas al imperio a cambio de hacerle daño a todo el pueblo de Nicaragua porque con ello imaginaron que se lo hacían a Daniel Ortega.

Esa frase de que “un solo traidor puede con mil valientes” del “Adagio en mi país” escrita e interpretada por Alfgredo Zitarroza, ahora es más difícil en Nicaragua porque ahora los traidores están más que identificados, porque ahora el pueblo en su inmenso dolor se reagrupó y los canallas que aún no entienden aquello de ¡NO REPETICIÓN! ya la comenzaron a sentir este pasado fin de semana cuando después de realizar un acto político en la Catedral de León salieron al atrio ofendiendo, vulgareando, insultando y provocando una actividad deportiva que se realizaba en las afuera de esa iglesia y la respuesta que recibieron fue de una indignación inmediata que más rápido que veloz los hizo retroceder. Después salieron, pero no sin antes pedir a los que tanto odian, a los azulitos, que los protegiera y los escoltara hacia otro punto y así lo hizo el Comisionado Mayor de la Policía en la Ciudad Metropolitana al lado del Obispo Bosco Vivas que no permitió que los facinerosos siguieran provocando a fin de generar situaciones que nadie ni quiere ni desea y a quienes les quedó claro que ya no el pueblo se cansó de ellos, que podrán manifestarse pacíficamente, pero violencia no más.

Esta gente debería de dejar de perder su tiempo porque si con el golpe fallido no pudieron ayer, ni pueden hoy, menos que puedan mañana si continúan haciendo lo mismo de siempre porque cada día me convenzo más de que vamos inexorablemente hacia las elecciones del 2021 y desde la acera de ellos, lo único que veo es un montón de puchos que diseminados en archipiélagos lo único que hacen notar es que se les viene una monumental barrida por parte de un Frente Sandinista que comienza a calentar motores, que se pasea intensamente multitudinario en la ante sala del 19 de Julio y que en silencio, si decir mucho, arma un 40 aniversario monstruoso, cuyo acercamiento se hace escuchar con el peso y la majestad de un gigante que hará gritar al terrorismo ¡TRÁGAME TIERRA!

Esas son las realidades de este país en el momento actual. No existe ninguna otra verdad, cualquier otra cosa es mentira y de eso se están convenciendo hasta los patrocinadores y financieros del fallido golpe de estado que se manifiesta asqueado de la miseria humana que representa el oposicionismo en Nicaragua que se extingue por su propio canibalismo.

Lo que de esta especie oposicionista va quedando es el bagazo de la necedad. Son esos residuos que van al desecho, todo eso que no es útil y que tiene por destino la basura. Debe ser triste no ser sujeto ni de la confianza ni del respeto de nadie y no hablo de la confianza ni del respeto desde la competencia, sino de la confianza y del respeto dentro de los que pertenecen al mismo grupo donde se supone debe haber afinidades o intereses compartidos.

Una cosa es decirlo y otra saberlo porque en todo eso que se conoce como COSEP, Conferencia Episcopal, Alianza Cínica, Azules y Blancos, CxL, PLC, en toda esa sociedad infame, nadie se soporta entre sí y aunque no me lo crea me es penoso tener que decirlo porque todo gobierno requiere de una oposición, pero estos, que quieren seguir repitiendo lo que la amnistía les prohíbe, no le hacen cosquillas ni a la Organización de Niños Sandinistas “Luis Alfonso Velázquez Flores” un súper héroe de verdad.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.