Con la participación de delegados a nivel nacional, directores de colegios, docentes y padres de familia, el Ministerio de Educación (Mined) llevó a cabo este miércoles el cuarto Congreso Nacional de la Continuidad Educativa de Nicaragua.

El evento fue una oportunidad para adquirir nuevas acciones que permitirán trascender y evolucionar con el apoyo y acompañamiento de las familias nicaragüenses.

La actividad educativa estuvo presidida por el compañero Salvador Vanegas, asesor presidencial para asuntos educativos, el compañero Cristian Danilo Cerda, director de primaria multigrados del Mined, el profesor argentino Fabián Marioti y la maestra Susana Rugama.

mined-nicaragua-educacion

Durante la instalación del evento el compañero Salvador Vanegas dijo que el llamado de este cuarto congreso es a una serie de cambios que significan transformación evolutiva y que “nos permitan no perder la vista de todo lo que se ha avanzado y que tiene fines educativos”.

El asesor presidencial subrayó el hecho de que “lo más importante de lo que estamos haciendo es el desarrollo humano”.

Destacó que las consejerías de las comunidades educativas se esmeran en la atención y el desarrollo de una emocionalidad sana en los estudiantes.

No estamos haciendo educación artística no solo para tener coros y grupos de teatro y de danza, música, promoción de poesía (...) al estarlo haciendo estamos desarrollando valores, autoestima, estamos desarrollando talentos, creatividad”, indicó.

Nunca debemos de olvidar que lo más importante es que nuestros estudiantes aprendan a leer y escribir y lo hagan a una velocidad de lectura que esté cercana a los promedios de los estándares que están establecidos, sino que lo más importante es la comprensión lectora”, añadió el asesor presidencial.

Lo más importante es que todos los estudiantes se puedan respetar, que puedan convivir y tener un sentido de justicia social y que puedan comprender que “no se puede prosperar explotando a otros seres humanos, que la justicia, la equidad y la revolución siguen vigentes frente a todas las iniquidades”.

La madre de familia Carolina Báez, quien tiene a un hija estudiando en la escuela Monseñor José del Carmen Suazo, en el municipio de Somoto del departamento de Madriz, dijo que “es un placer estar en este congreso donde tenemos a las madres de familia para aprender y desaprender muchas cosas que como tradición traemos desde nuestra niñez”.

Actualmente estamos trabajando de la mano con los maestros, directores y como madre de familia es muy importante porque así puedo aportar de una manera positiva para el aprendizaje de calidad integral de mi niña de 10 años”, dijo.

salvador-vanegas-mined

En lo referido a “desaprender”, la madre de familia dijo que “debemos de olvidar que los niños y niñas aprenden a través de la violencia, sino que aprenden a través del afecto, del amor y de diferentes estrategias como el juego, también a través del arte de pintar”.

Gabriel Mejía Gómez, delegado del departamento de Río San Juan, dijo que cada día los maestros “en nuestras aulas de clases, en las áreas urbanas y rurales y en las escuelitas más lejanas están poniendo en práctica todos los métodos y estrategias para que los niños y niñas aprendan a leer desde su primer grado”.

Estamos tratando de que en nuestras comunidades no queden iletrados y los semilleros que se nos vayan quedando nosotros los vamos eliminando y así favorecer la continuidad educativa y a través de la educación vamos a sacar este país de la pobreza”.

El experto internacional profesor argentino Fabian Mariotti, dijo que el objetivo de este congreso “es para hablar sobre la actividad lúdica del docente de primero, segundo y tercer grado de primaria, que con la actitud y la técnica de jugar se pueden enseñar mejor los contenidos como las matemáticas y español”.

El experto que trabajó en la elaboración del currículum de su país durante la época del presidente Menen en Argentina, dijo que el jugar es la base en la educación, pero muchas escuelas no lo hacen.

Se educa en la casa, el papá debe tener una actitud lúdica con sus hijos al regresar a la casa después del trabajo, hay que abrazarlos, cantarles y eso es parte de la comunicación y por eso la afectividad juega un papel importantísimo en la familia como en la escuela”, precisó el especialista.

Los valores a los niños no se les enseñan con la tiza y la pizarra, sino con los valores, el amor, la solidaridad y “en sí lo que quiere la escuela no solo es aprender a leer y escribir, sino formar un ciudadano preparado para la vida”, dijo.