“Si algún día regreso / volveremos al campo / y marcharemos juntos / por

el viejo camino / que un día recorrimos, / unidos de las manos, / en el

último abril / de nuestra dicha […] Y si no regresara?... / Si no volviera

nunca?... No importa. Vete al campo / y lleva a nuestro hijo / por el

camino viejo / que un día recorrimos, […]”. (Edwin Castro)

 

En Nicaragua la Revolución Popular Sandinista vibra en nuestros corazones y fuera de nuestras fronteras el espíritu y gesta de nuestros héroes y mártires hace presencia en los comités de solidaridad con nuestro pueblo.

Ayer 18 de mayo, en la conmemoración del natalicio del General Augusto C. Sandino, nuestro líder revolucionario Comandante Daniel Ortega mencionó en su discurso al poeta y revolucionario Edwin Castro, hizo referencia a su patriotismo. El día de hoy amigos y amigas de los comités de solidaridad preguntaron sobre la gesta del compañero Edwin Castro. La oportunidad nos permitió decir mucho sobre el antes y el ahora de Nicaragua. Al finalizar la conversación, hemos leído y reflexionado sobre la denuncia contra la dictadura somocista hecha en el poema “Mañana, hijo mío, todo será distinto”, escrito por Edwin Castro.

El título mismo del poema hace una reflexión contextualizada de lo que ocurría en Nicaragua desangrada por Somoza, pero también abre un matiz de expectación. El lenguaje de esperanza de un futuro distinto al pasado y al contemporáneo del poema, toman voz y forma, esto es notable en la primera estrofa en donde se concibe a la muerte, producto de las luchas, como algo necesario para alcanzar las promesas: “Mañana, hijo mío, todo será distinto. / Se marchará la angustia por la puerta del fondo / que han de cerrar, por siempre, / las manos de hombres muertos.”. Las dos estrofas siguientes, dos y tres, contienen una radiografía completa de la marginalidad del pueblo nicaragüense durante la dictadura somocista y el por qué todo ha de ser distinto. Las descripciones de la geografía del espacio de estas estrofas aluden tanto a lo urbano como a lo rural: “Reinará el campesino sobre la tierra suya / -pequeña, pero suya- / florecida en los besos de su trabajo alegre. / No serán prostitutas las hijas del obrero, / ni las del campesino; / pan y vestido habrá de su trabajo...honrado / Se acabarán las lágrimas del hogar proletario.”.

En la continuidad del poema, estrofas cuatro y cinco, también se abarca un espacio de marginalidad mental, puesto que el pensar diferente es visto como transgresión a la norma establecida por la dictadura militar y la libertad de expresión es castigada con cárcel y torturas: “Mañana, hijo mío, todo será distinto. / Sin látigo, ni cárcel, ni fusil / que supriman las ideas. / Caminarás por las calles de tus ciudades, / en tus manos, las manos de tus hijos, / como yo no lo puedo hacer contigo.”. Aunado a lo antes mencionado, el exilio constituye, también, una herramienta de supresión de las ideas y así lo describe el poeta, estrofas seis y siete, al hacer alusión a su padre, Carlos Castro, quien murió en Costa Rica exiliado en 1952: “No encerrará la cárcel tus años juveniles, / como encierra los míos; / ni morirás en el exilio. / Temblorosos los ojos / anhelando el paisaje de la patria, /como murió mi padre”. Como se podrá notar el poeta y revolucionario escribe desde la cárcel.

A primera vista el poema pudiese mostrarse como una linealidad retórica, pero es la recursividad final la que nos hace partícipes de las perspectivas de cambio a través de la lucha, que conllevará muertes y cambio: “Mañana, hijo mío, todo será distinto...”.

Nada de lo mencionado en el poema es actualidad en Nicaragua. Nuestro pueblo, con el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional – FSLN bajo el liderazgo del Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, ha luchado y seguirá luchando para que la sangre derramada por nuestros héroes y mártires sirva de guía por una patria libre, llena de amor y reconciliación.

En Nicaragua el campesino es dueño de su propia tierra; nuestra mujer obrera y campesina es estudiante, profesional; la cárcel es solo para los delincuentes (comunes, terroristas, etc.) y los que viajan por el mundo destilando odio en contra de Nicaragua, pidiendo sanciones, no son exiliados, sino son delincuentes al servicio del imperialismo norteamericano y europeo.

A pesar de las sanciones que impone Estados Unidos a nuestro pueblo, a pesar del intento de golpe de estado entre abril – junio del 2018, la convicción revolucionaria y de amor por la paz del FSLN sigue intacta, haciendo realidad los sueños de nuestra gente, de nuestros héroes y mártires. Edwin Castro, poeta, patriota tu profecía se cumplió, Hoy todo es distinto.

Jeremy Cerna

Berlín, Alemania

19 mayo 2019