Después de una misa de responso oficiada por el padre Antonio Castro, los restos mortales de quien en vida fuera la mujer revolucionaria y militante sandinista Esmeralda Dávila, fue sepultada este sábado en el cementerio Oriental de Managua.

La memoria de la luchadora por los derechos de la mujer a través de la Asociación de Mujeres Nicaragüenses Luisa Amanda Espinoza, de la que fue fundadora, fue resaltada por el párroco de la iglesia La Merced.

El padre “Toñito” Castro se trasladó de su iglesia hacia la que fuera la vivienda de Esmeralda donde ofició un acto litúrgico.

Al tomar la palabra junto al féretro comenzó con un mensaje de fortaleza y aliento; y mencionó a sus familiares, Angelita, Miriam, Damaris, Teresa, Diego, Marcos, Reynaldo, Xavier “pidiendo a Dios para que les de mucha fortaleza, les consolide y los una cada día más”.

Antes de celebrar la liturgia invitó a los presentes a entonar los cantos de la misa campesina con lecturas, oración y salmos y “así compartir en entregársela al Señor”.

El padre Castro dio lectura al salmo 129 con la finalidad de darle tranquilidad y fuerza a la familia que dejó Esmeralda y parafraseando pasajes bíblicos recordó la carta de Pablo, quien instruyó “no queremos que ustedes ignoren la suerte de los difuntos, porque mucha gente no creía en la resurrección, porque pensaban que con la muerte se terminaba todo”.

Recordó que Esmeralda luchó en AMNLAE y “vivió su fe y esa fe la llevó a ella a ser consecuente y coherente con su vida y no solamente ella creyó, sino que puso en práctica lo que creyó”.

“Ella creyó en los derechos de la mujer y luchó, trabajó, se esforzó y entregó energía y su vida en favor de los derechos de la mujer, en la creación de AMNLAE y que iba a ganar, no iba a tener un salario, privilegios, fue simplemente haber descubierto en cada mujer la presencia de Dios”, añadió el padre Castro.

Ella en todos los campos estaba dando amor y “tuve la gracia de estar en el hospital en dos momentos, cuánta serenidad y alegría y elocuencia dispuesta a platicar como que, si estuviera sana”, reveló el prelado. “Ella deseaba y le pedía a Dios la paz a Nicaragua”.

Esmeralda desde su lecho de enferma estuvo aportando a la paz y démosle gracias a Dios de esta celebración (religiosa) que estamos haciendo y ahora el Señor la recibe a plenitud”, precisó el padre “Toñito”.

La presidenta de la Corte Suprema de Justicia doctora Alba Luz Ramos recordó que Esmeralda siempre luchó por los derechos de las mujeres “igual que su hermana la Angelita (ahora magistrada del Tribunal de Apelaciones de Managua) y por eso venimos a hacer presencia hoy a las honras fúnebres”.

Dijo la doctora Ramos que la mayor parte de las personas que asistieron al sepelio son compañeros que laboran en el Poder Judicial quienes vinieron a rendirle homenaje a Esmeralda y darle el pésame a su familia.

Precisó que Esmeralda luchó desde antes del triunfo de la Revolución Popular Sandinista en 1979 y “por eso estamos aquí acompañándola en su viaje a la última morada”.