En conmemoración del 36 aniversario de la caída de los 23 jóvenes en San José de las Mulas, Matagalpa, el buen Gobierno a través de la Juventud Sandinista rindió homenaje a las madres de estos héroes y mártires.

El 27 de febrero de 1983 se recuerda como una fecha histórica para Nicaragua que perdura en los corazones de los nicaragüenses, en especial en el de aquellas mujeres que perdieron a un hijo ese día.

Es por ello que año con año el Gobierno sandinista conmemora junto a ellas, y en esta ocasión, con un almuerzo al que asistieron las madres de los jóvenes caídos, familiares y sobrevivientes de esa gesta heroica.

Doña Lidia Rafaela Miranda es madre del joven Mac Nery Pérez Miranda, de 18 años, caído en combate e integrante del batallón 30-62.

“El recuerdo sigue vivo cada día con nosotros y así como está vivo el recuerdo, está también la lucha por las tareas que defiende la revolución y por el pobre”, indicó Miranda.

Ellos ofrendaron sus vidas porque hoy los pobres y campesinos tengan acceso a salud, educación y una serie de derechos que en esta nueva Revolución el Frente Sandinista les ha restituido en los últimos 12 años de gobierno.

Entonces, ¿valió la pena el sacrificio? “Hasta la fecha sí. Ellos hubieran sido felices de haber logrado ver el adelanto de cómo está Nicaragua ahora”, aseveró doña Lidia.

Otra de las presentes fue doña Olga Manzanares, ella es madre de Carlos José Lacayo Manzanares, conocido como “Calama”. Él también tenía 18 años y es uno de los 23 jóvenes asesinados ese 27 de febrero.

Manzanares manifestó que este tipo de encuentros que los jóvenes comparten con ellas (las madres) de cierta manera es agradable y se mostró bien agradecida porque les avivan el recuerdo de sus hijos.

“Mi llamado a los jóvenes es que sigan este ejemplo porque ahora se vive una paz, diferente a lo que a ellos les tocó vivir”, añadió.

Asimismo, señaló que el comandante Daniel y la compañera Rosario siempre han estado pendientes de ellas y no las abandonan, “nosotras siempre nos sentimos apoyadas”, dijo doña Olga.

Uno de los sobrevivientes, Marlon Vallecillo Mayorga, expresó que ellos lucharon por una Nicaragua libre y se vive como tal.

“El legado histórico que nos dejaron nuestros hermanos lo está cumpliendo el comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo y se refleja en los programas sociales, en la educación gratuita”, agregó.